“No se trata de hablar,
Ni tampoco de callar:
Se trata de abrir algo
Entre la palabra y el silencio”
(Roberto Juarroz)
Es necesario decir antes de iniciar, que en el momento de mi inscripción en el psicoanálisis en el NOA, ya había transcurrido mucha historia, ajena por otra parte al recorrido de formación y que venía realizando (no sólo me refiero a la historia de hechos sucedidos, sino también a los lazos de trabajo: el NOA -Tucumán, Salta y Jujuy- de algún modo había funcionado en relación, política y construcción conjunta. La gente de contemporánea en mi ya generación había recorrido sus instituciones e institutos: la impronta de la presencia de Germán García era innegable, era innegable ese empuje. Años después conocí a Germán García y pude leer allí su marca.
Yo no había transitado estos espacios, venía de Córdoba, donde la cosa se jugaba de un modo muy diferente.
Este señalamiento responde a la intención de construcción o de ir siendo de la historia para lo cual mirar el lugar desde donde venimos resulta preciso en el vislumbramiento de un porvenir. Como toda historia ésta pequeño retazo que aíslo ahora conlleva transformaciones, diferencias, saberes y jerarquías, autorizaciones y no. Entonces, la cuestión de la inscripción - es claro que no me refiero a un papel o a una membresía, sino a la marca- no fue inmediata, ni sencilla tampoco. No lo es.
No recuerdo bien la referencia exacta la metáfora de ser mordido /hacerse morder por el psicoanálisis, por el discurso analítico. Si una en la que lacan alude a la mordedura freudiana: una vez que la mordida se produce, si ésta efectivamente opera como tal ya no hay otro camino que poner a circular ese discurso, andar con la marca a cuestas.
En etimología de las pasiones Ivonne Bordeluis ubica la memoria (mer-mort) en estrecha relación al morder, incomodar y hasta perturbar. La memoria no es el recuerdo, lo sabemos. Cuando hablamos de historia están ambos presentes.
Para Pascal Quignard, ‘mordicus’ hace referencia a la mordida, Mordicus= obstinación, tenacidad y desición. Modos de nombrar el deseo que no son ajenos a aquellos que practicamos el psicoanálisis, ni tampoco a quien se detenga a ver cualquier detalle en la historia.
Mordedura/ resultado de morder
Mordido/que ha recibido la acción de morder
Mordisco/Mordedura
Derivas de palabras, a la que le podeos agregar los tiempos gramaticales de la pulsión. Morder/ morderse/hacerse morder
En la historia encontramos una larga tradición de rechazo a la objetividad como modo de contarla, en este sentido el peligro es que esa verdad que se cuenta es fácil de confundirse con un relato autobiográfico, personal, como quiera llamársele. La cuestión sería: ¿es posible contar la historia aislando la enunciación de quien habla?
Aparece la mordida. Ser mordido, hacerse morder, con decisión.
Es evidente que no pretendo detenerme en referencias orales o de significaciones a las a que puede remitir la mordedura, sino más bien al efecto de la marca. Miller en conferencias porteñas señala que “no ve a la comunidad analítica tanto como un otro al cual se pertenece como elemento, sino como un objeto pequeño a, con el cual la relación no es de pertenencia, sino de división, algo propio debe quedar atrapado en las mandíbulas de ese otro, que contiene el a”
¿Como contar la historia? sin hacer un memorándum, ni una arqueología, mucho menos reducirla a la lectura desapasionada de hechos y documentos.
Quizás la respuesta sea la orientación por el detalle, como en la clínica. Detalles solitarios. Quizás se trate de seguir los restos no pronunciados pero que circulan, están en el acto del habla, de inventar palabras para decir algo en donde las contingencias del pasado se ordenan en función de lo necesario por venir.
De ese modo, bien al borde, desde la otredad ente ignorancia y desconocimiento se produjo mi mordedura.
Sabemos que la verdad solo puede ser dicha a medias. La verdad/ aletheia , nos recuerda Lacan, es lo no-olvidado. El reconto de la historia, las palabras, salvan de caer en las aguas del olvido (la lethé) a lo sucedido, sus nombres, sus efectos, sus marcas. La verdad enunciada de este modo le quita el velo al pasado, y va siendo siempre a medias.
A fin de cuentas como dice Masotta, uno siempre cuenta su historia.
Bibliografía
Acuña, Enrique. (2016) Pragmática del deseo (contra-fracaso) en: Revista Conceptual – Estudios de Psicoanálisis N° 17. Ediciones de la Biblioteca Freudiana. Buenos Aires.
Bordeluis, Ivonne. (2006). Etimología de las pasiones. Libros del zorzal. Bs. As.
Miller, Jacques-Alain. (2013) El ultimísimo Lacan .Los cursos psicoanalíticos de Jacques -Alain Miller. Paidós. Buenos Aires.
Quignard, Pascal (2017) Sordidísimos. Ultimo Reino. Editorial el cuenco de plata. Buenos Aires.
Sanguinetti, Carolina (2016) En revista causas #4. “Escansiones de una historia del psicoanálisis en La Plata”.
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