viernes, 27 de diciembre de 2019

Qué de la historia nos ilumina. Por Viviana Carrasco.




Quisiera hacer un doble agradecimiento en primer lugar por organizar estas Jornadas a las que deseaba asistir y, en segundo lugar, por invitarme a participar en ellas. Siempre me resultó grato el encuentro con ustedes, personas con las cuales tengo un lazo libidinal que incluye el trabajo con el psicoanálisis y con las cuales compartimos algunos aspectos de la historia del psicoanálisis en esta parte del país. Creo que este encuentro nos ayudará (es mi expectativa) a pasar de la conmoción producida por lo inesperado a esbozos de respuestas a la pregunta: cómo seguimos, que se nos planteó a varios de nosotros.
Alguna vez declaramos que asistir a los cursos de Germán García ubicaba necesariamente a los participantes en un lugar diferente al de un alumno, o de un aprendiz, aún así, hasta cuando pudo, nos dirigió, nos orientó, nos indicó y nos corrigió. No contamos ya con su presencia, sin embargo nos quedan sus cursos y sus libros, donde podemos encontrar algunas valiosas indicaciones.
La respuesta que casi inmediatamente me surgió a la pregunta ¿cómo seguimos? fue retomar la lectura de los cuatro cursos que publicamos en Otium Ediciones y continuar el trabajo sobre el libro número 5 que está bastante avanzado.
Cuando fui invitada a estas Jornadas me pidieron que comentara mi trabajo para Otium Ediciones. Estos libros hoy pueden leerse de otra manera, no sólo porque es otro el momento, sino también porque se publicaron otros dos que los complementan y que son contemporáneos a estos cursos con los cuales habría que articular, o vincular su lectura. Estoy hablando de Informes para el Psicoanálisis, Una salida, compilado por Beatriz Gez y publicado en la Serie Leteo de Otium Ediciones, libro que reúne artículos escritos por Germán en el período que va desde abril de 1988 a marzo de año 1991, para ser publicados en Babel, Revista de Libros. Quiero recordar que Germán García viajó todos los meses entre los años 1986 y 1991 a Tucumán. Repito: viajó todos los meses, desde marzo hasta diciembre, durante 6 años consecutivos. 
El otro libro a tener en cuenta es Palabras de Ocasión, Entrevistas a Germán García, compilado por César Mazza, de editorial Los Ríos, que se convirtió para mí, en estos meses, en un libro necesario y agradezco su publicación. Necesario, digo, porque recuperamos con él la voz de Germán García y su lectura de las cosas, ya que reúne 50 años de entrevistas que se sucedieron entre los años 1969 y el 2015, o sea, que la primera parte del libro incluye este período de los cursos de Germán García, aquí, en esta parte del país.
¿Por qué leer estos libros vinculados? ¿Qué hay de común en ellos?
En primer lugar se lee que hay un plan, un proyecto elaborado, detallado, minucioso. Un proyecto que tiene dos líneas muy marcadas, una de ellas es el esfuerzo de inscribir a la Argentina en la red del Campo Freudiano (creado por Lacan en el año 1979), y a medida que se desarrollan estos cursos se lee lo que va pasando respecto de ese plan, en estas ciudades de Norte (Tucumán, Salta, Jujuy). Sucede la transformación de dispersos grupos de estudios de las distintas ciudades en un entramado de instituciones que agrupaban a los practicantes, como la Asociación de Psicoanálisis de Tucumán, la Asociación psicoanalítica del Norte. Y dentro de las Asociaciones los Vectores que marcaban los intereses particulares sobre diversos temas, como el Vector práctica del niño, el Vector de psicosomática, o el Vector sobre Alcoholismo y Toxicomanía, que a su vez provocaron el surgimiento de publicaciones que daban cuenta del trabajo local.
 En Informes para el Psicoanálisis puede reconstruirse este mismo movimiento en Bs. As, por ejemplo, de la creación de la BIP en el año 1985, y la publicación de la revista Descartes en 1986.
La segunda línea que se destaca con claridad es ubicar al Psicoanálisis en la trama de la cultura. Es así que en estos libros puede leerse una lista de autores que provienen de la literatura, la filosofía, el arte, la lingüística estructural, la lógica, la antropología, la psiquiatría, de los teóricos sobre grupos, de historia y de historiadores de la ciencia, etc., saberes con los cuales el psicoanálisis polemiza y discute. Me gustó especialmente esta frase de Germán García que está en Palabras de Ocasión que dice: “Si el psicoanálisis fuese matemático no habría que dedicarse a la cultura, pero como el psicoanálisis depende de su propia manera de insertarse, tiene que inventar para no soltarse. Como decía Lacan, ‘el psicoanálisis es una acción que se deshace’. Entonces, a mí me parece que no puede estar alegremente vuelto sobre mí mismo como si tuviese una consistencia interna que le permite prescindir de la manera en que circula”. 
Inscribir a la Argentina en la red del Campo Freudiano incluyó, por supuesto, el trabajo de enseñar. La publicación de estos cursos hace evidente e indiscutible el hecho de que Germán García ha formado analistas, enseñando el psicoanálisis de Freud y de Lacan, analizando a los practicantes y supervisando su práctica. Por eso me parece interesante leer las preguntas que aparecen desde el público en estos cursos. He aislado algunas, por ejemplo:
¿Qué quiere decir verdadera palabra? (Sic)
¿Podría explicarnos qué es el amor pasión?
¿El inconsciente también resiste?
¿Por qué el vínculo con el analista es un vínculo real?
Usted dice que la interpretación tiene la estructura del equívoco ¿a qué se refiere eso?
¿La letra no es la materialidad del significante?
¿El decir puede cambiar de acuerdo a la posición subjetiva?
¿Cuál es la diferencia entre frustrar la demanda y no responder a la demanda?
¿Qué es lo que se define como identificación simbólica?
No sé qué es la paradoja del mentiroso ni cómo funciona.
¿Cuál es la diferencia entre goce y placer?
¿Por qué la pregunta del sujeto sería “qué soy” y no quién soy?

Son algunas de las preguntas que pueden extraerse rápidamente, entre otras muchas, que muestran que hay una audiencia que comienza a leer, no es una audiencia “formada”, y el esfuerzo de Germán García está en enseñar a estudiar, leyendo los textos de Freud (o de otros autores) aludidos por Lacan, sin pasar por alto las referencias, deteniéndose minuciosamente, si es preciso, en las notas al pié de página, contextualizando el texto, reconociendo la intertextualidad, haciendo conversar a los autores, como él conversa con su audiencia. Transmitiendo una forma de estudiar y un programa que los aprendió de Oscar Masotta, que a su vez, cuenta, lo tomó de Miller.
Este ejercicio de poner los hechos y las palabras en contexto fue destacado por Alan Pauls en la presentación de Palabras de Ocasión que se realizó en el Centro Descartes y es, evidentemente, un rasgo característico del pensamiento de Germán García y él mismo lo explica así: “Wittgenstein dice: ‘El sentido de una frase depende del contexto en que esa frase es dicha’. Ninguna frase tiene sentido en sí misma, sacando que sea una ecuación de matemáticas. No se puede leer Lacan como si todo Lacan, cualquier Lacan de cualquier fecha, cualquier momento, fuera el mismo Lacan.”
Las presentaciones de libros que nos enseñó y en la que insistía permanentemente en estos cursos, invitando a expertos en algunas materias, tiene que ver con esa práctica de la conversación, ese hacer hablar a los libros, como lo dice Eric Laurent en Palabras de ocasión “una biblioteca no es solo de libros silenciosos en las paredes”.
Junto a este movimiento de introducir el psicoanálisis en la trama de la cultura, está también la insistencia de delimitar su campo. En 1979 ante la pregunta ¿La transmisión del psicoanálisis es diferente de la de cualquier otro saber? Él responde: “Tiene su propia singularidad. La condición de analizarse para ser analista, el nudo del discurso y de la práctica. No hay experiencia, sino montaje de la práctica. Esto lo sabe hasta la física, pero lo ignora la artesanía médica por motivos que son parte de su historia. La transmisión del psicoanálisis exige la invención de un rigor particular; ese es el camino emprendido por Lacan. En este sentido, Lacan entra en una relación polémica con todas las llamadas ‘ciencias humanas’, introduciendo la escritura matemática y topológica para garantizar la transmisión”.
Y al tiempo que delimita el campo del psicoanálisis, establece distintas relaciones, por ejemplo, le preguntan: “¿Hay exclusión entre su práctica literaria y su inserción en el psicoanálisis?” La respuesta de Germán García es: “Recuerdo que una vez Oscar Masotta dijo que no sabía cómo se podía decir literatura Y psicoanálisis, dado que había una relación de implicación recíproca que en Freud aparece como reconocimiento del “saber” de los poetas del deseo. También Lacan insiste en la necesidad de este conocimiento de una lengua, de esta gozosa exploración, que la poética permite. Yo hablaría de una literatura del psicoanálisis (incluyendo los términos) y de una relación entre literatura y psicoanálisis (implicando estos términos). Pero ocurre que todavía hay gente que supone la práctica como mágica, como silencio sabio, gente que sospecha de las palabras aunque viva de ellas…o quizás porque vive de ellas”.
Germán García cuenta en estas entrevistas que Masotta sabía hacer intervenciones. “La publicación del libro Introducción a la lectura de Jacques Lacan en 1970 organizó de cierta manera el lacanismo durante años. Tuvo una intervención, también, en la crítica literaria con Roberto Arlt, Sexo y traición en Roberto Arlt, lo hizo con la historieta y los Happening”. Intervenciones es el nombre que Germán García le dio a la Serie que se origina con el primer libro que publicamos en Otium Ediciones, de Fundamentos de la clínica analítica, que recopila sus clases del 86. Somos efecto de su propia intervención en el movimiento psi de aquellos años en el norte del país, sin duda un corte con lo anterior. Así es como argumentó, en algún momento, el nombre de esta Serie, pero también dijo que a los que vivimos en Tucumán nos gustan las intervenciones, aludiendo a esas otras significaciones que no son tan simpáticas como las de Masotta. La provincia de Tucumán fue intervenida por el Gobierno Nacional precisamente en ese mismo año en que él deja de viajar regularmente al norte, en 1991. También en ese año el partido político que dirigía un genocida acusado de crímenes de Lesa Humanidad y que fue interventor de facto de la provincia ganó la intendencia de la ciudad y luego gobernó la provincia desde el año 1995 hasta el 99; algo que no podía pasar por alto el agudo humor de Germán García.
Estos cursos, todos ellos, junto con Palabras de ocasión, productos de una exposición oral, recuperan su voz y su pensamiento. Alan Pauls, destacó esta relación del psicoanálisis lacaniano y la oralidad, o como él la llama “la palabra en vivo”, en “performance”. Así se concibe la enseñanza de Lacan, y los cursos de Miller de los miércoles.

       

Quiero recordar lo que dice Germán García en el curso En torno de las identificaciones. A un comentario de Borges, Germán García responde: “Macedonio Fernández murió en el año 1952”, y Borges le dice: “Sí, murió en el 52, pero está usted, y estoy yo, y están algunos otros hablando de Macedonio Fernández y decimos esto y entonces damos por existente lo mismo que hacemos desaparecer”.
Y Germán explica: “Si hay un papelito montado, una tumba, alguna cosa, hubo Macedonio Fernández. Si hubiéramos tachado todos los significantes que existen sobre este sujeto y no queda nada físicamente de él, entonces no hubo y no hay Macedonio Fernández. Es interesante, estuvo presente y no está más, está ausente. Y ahora, estando ausente, está en aquello que lo nombra. Esto es la lógica del significante”.
La publicación de estos cursos es una parte de mi formación aunque no estuve incluida en esa audiencia. Y si bien sabemos que será siempre distinto, estos libros reflejan su estilo y su pensamiento, para el que guste leer y quiera saber.
         
     



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