domingo, 7 de abril de 2019
El porvenir es la historia por Susana Pihuela
En nuestras Jornadas, de la Biblioteca Analítica de Jujuy, estamos convocados a trabajar bajo el título “La historia porvenir del psicoanálisis en el NOA”. La historia porvenir, que es un tiempo futuro, esta anudada a la historia pasada y presente del psicoanálisis en Jujuy y en el NOA. Historia de fundaciones y disoluciones de distintas Instituciones psicoanalíticas, de encuentros fallidos y de nuevos encuentros logrados que dieron lugar a la creación de la Fundación Freudiana y desde la misma surge la Biblioteca Analítica de Jujuy el 13 de septiembre de 1994 orientando su trabajo en la transmisión del psicoanálisis y en la relación con otros discursos. Testifica ello que muchos de sus fundadores eran (los que ya no están) y son gente de la cultura de la ciudad. Siendo asesor de la misma desde su inicio German García. Institución en la cual seguimos trabajando, con una transferencia de trabajo que atravesó años, en donde distintas generaciones fueron ingresando y actualmente podemos decir que hay ya tres generaciones trabajando.
Hablamos del porvenir el cual hay que ir haciendo, no es previsible, no es algo ganado, es trabajo por delante. Freud reflexionando sobre el tema planteaba que el porvenir del psicoanálisis dependía: de nuestra formación, de profundizar en nuestros estudios, de nuestra propia experiencia analítica, del trabajo de investigación, teniendo en cuenta además las características de nuestra época, ya que el psicoanálisis está inmerso en la trama cultural. Como así también plantea el tema de la autoridad. Al respecto he tomado distintos fragmentos de diferentes cursos de G. García. He tomados fragmentos específicos donde hace referencia a temas puntuales de interés fundamental para pensar y trabajar dentro de las Instituciones psicoanalíticas. En su libro D’escolar, se pregunta ¿Dónde fundar la autoridad analítica? Preocupación constante de Freud y de Lacan dos historias distintas. “La autoridad de cada uno se hace legible y visible en sus actos y la autoridad de la comunidad analítica se define dentro de la Institución por el trabajo de intensión y además de no permitir y poner en cuestión cuando aparecen muchos “yo” que fundan su existencia sobre la inexistencia de los otros y el trabajo hacia afuera por hacer valer el discurso analítico. “La autoridad es un sujeto autorizado por otros autorizantes, en un ámbito determinado. Todo lo que favorezca a este ámbito tiene que ser promovido. Generar autoridad es generar el ámbito mismo donde uno es autorizado, porque si la pelea entre psicoanalistas desautoriza al psicoanálisis, cualquier triunfo de cualquiera no sirve de nada”. Entendiendo por ello que requiere de nosotros un trabajo firme y decidido, saber tomar el toro por las astas cuando algo problemático para el psicoanálisis surja, poniéndola de manifiesto y ver si se las puede sacar del medio, es decir aprovechando a favor del psicoanálisis las circunstancias que nos toquen, ya que la sociedad, como dice Freud “no va a apresurarse a concedernos autoridad”. Respecto a la “Formación” dice: “es la formación de unos con otros. Nosotros podríamos decir una formación pública en el sentido que nos juntamos aquí para formarnos y para formar a terceros. ¿Cómo se forma un analista? Analizándose, pero todos sabemos que solo analizándose no se forma un analista. Entonces ¿no hay que analizarse? Todos sabemos que si no hay análisis tampoco hay formación del analista. El problema es didáctico porque no podemos decir que el tema es enseñanza más análisis, tampoco podemos decir que el análisis es enseñanza porque cuando
queremos tomarlo como enseñanza se vuelve análisis y cuando queremos tomarlo como análisis se vuelve enseñanza, también ocurre esto con la enseñanza que se vuelve análisis en un punto o el análisis se vuelve enseñanza en otro punto”. De modo que enseñanza y análisis están anudados no hay uno sin el otro, hay una alimentación mutua y permanente. Es un punto fundamental, porque no todos se analizan y son temas a tratar dentro de las Instituciones analíticas.
En relación al grupo plantea:” El deseo de ser implica que hay que tener realmente un deseo decidido de ser algo. Cuando se tiene un grupo como el nuestro el deseo de ser de los que son no es del todo decidido y además los otros no quieren que estos sean, se produce lo que se llama CRISIS DE AUTORIDAD, quiere decir que cualquier decisión que tome una autoridad va a ser protestada, se vive en estado de deliberación permanente, no se respetan las propias reglas de juego. Entonces lo primero que hay que imponer en un grupo es el respeto reciproco de uno por otro y la aceptación de las reglas de juego. Se discute con reglas y en lugar de que la disputa sea contra alguien sea con alguien. No hay que creerse que porque alguien atiende unas cuantas veces ya se cree analista y no tiene que darle cuenta a nadie de lo que hace. Es decir que alguien que vive del saber supuesto debe pasar al saber expuesto y para pasar al saber expuesto tiene que haber unas reglas según las cuales cada uno está dispuesto a escuchar al otro, es la manera de tener continuidad y bajar las pasiones”. De modo que es muy serio el tema de pensar y que hacer con el porvenir del psicoanálisis no se reduce solo a un lugar donde se dicten cursos, se discutan casos clínicos e impulsemos la investigación. Para cuidar el porvenir tenemos que pensar que Institución queremos, como seguir llevándola adelante, no dudar en poner en cuestión todas las acciones que realizamos, poder discutir las contradicciones, constatar loe efectos del psicoanálisis dentro de la Institución y en ciudad. En relación a la ciudad G. García explicita:” Cuando pienso en la comunidad analítica inevitablemente me aparece la ciudad en que la comunidad se desarrolla, porque la comunidad está en la ciudad y la ciudad en la comunidad de múltiples manera. Y el hecho de que la comunidad está construida con palabras no puede ser ajena a la vida que esas palabras tienen en la ciudad”.
Es fundamental que el trabajo apunte en esa dirección, además de tener en cuenta el efecto general que el psicoanálisis produce no solo en el individuo, sino en lo social. Tales efectos del psicoanálisis dependerá de nosotros, que somos los responsables de la transmisión como practicantes y según como lo hagamos serán los efectos. Ya que cada acto tiene consecuencias algunas muy interesantes y a veces otras no deseadas.
Hay en el porvenir un advenimiento de lo Real que está en juego y “el analista tiene por misión hacerle frente”. De modo que el porvenir del psicoanálisis es algo que depende también de lo que ocurra con ese Real, porque el psicoanálisis constata que su discurso opera en una civilización que ha cambiado completamente; por lo que nuestras acciones deben estar orientadas a hacer un cálculo, una apuesta por el futuro del psicoanálisis; ya que el mismo no puede amoldarse a las modas porque estaríamos condenándolo. El porvenir del psicoanálisis, creo yo, dependerá de la capacidad que los practicante de psicoanálisis tengamos para resistir la tentación de adaptarnos en forma resignada a las condiciones de la época, tratando de proteger la existencia del mismo.
Tenemos una brújula para orientarnos: la de Freud- Lacan y la de German García que no nos permitía dormirnos y si lo hacíamos nos despertaba siempre. Brújula que llego al norte argentino y a partir de ese momento nadie duda que hay un antes y después de su llegada a la Argentina y al NOA. Recuerdo un titular del diario Pagina 12 haciéndole una entrevista: “German García llegando y con el mazo dando”. No sé si era un mazo, si era una posicion clara y contundente de lo que era para él, el psicoanálisis y lo que se esperaba de un psicoanalista. Siempre con un estilo de despertar al otro, impulsando a crear, a inventar permanentemente, a no dormirse. Su enseñanza con ese saber alegre siempre iba al hueso de la experiencia analítica. Un hombre con un deseo decidido y que justamente por ello tal vez algunas personas podían intimidarse, pero ese deseo impulsaba, generaba trabajo en nosotros. Enseñanza donde las referencias bibliográficas eran bastas: filosofía, lingüística, literatura, lógica, y psicoanalíticas por supuesto. Siempre entusiasta, proponiendo y nunca en una posicion infatuada. Aquí en el norte su enseñanza marco definitivamente una nueva etapa. Particularmente podría decir que aprendimos a estudiar psicoanálisis y a practicar el mismo de otra manera absolutamente diferente y radical. Su enseñanza tuvo consecuencias. Comenzamos a trabajar y enseñar dentro de las Instituciones psicoanalíticas, a presentar casos clínicos que dieron lugar a conversaciones clínicas importantes, a realizar una red de trabajo con colegas del noroeste (Jujuy-Tucumán-Salta) y a viajar por el NOA y a Bs. As a distintas actividades de psicoanálisis.
Recuerdo una oportunidad que describe, para mí, lo que German García provocaba y lo que emanaba: después de una jornada de trabajo en la ciudad de Salta muy intensa donde nos reunimos las tres provincias del NOA al final y despidiéndonos, salí con un sentimiento de alegría y deseos de seguir estudiando y exprese: Fue una fiesta del psicoanálisis. Mis colegas de Jujuy asintieron. Todos teníamos el mismo entusiasmo. En otro momento, y esto tiene que ver con la faceta tierna, afectuosa que German García. Siempre se lo consideraba un hombre duro, que confrontaba, implacable. Lo era pero también era afectuoso, con gestos tiernos y los demostraba. En otro momento, estábamos en un restaurante cenando y alguien comento que era mi cumpleaños, yo me encontraba sentada cerca de él y me pregunto ¿festejas? A lo que respondí que no con un gesto, inmediatamente llamo al mozo y pidió champagne y propuso un brindis. Su dureza, su seriedad, su enseñanza rigurosa y alegre porque siempre estaba matizada con chistes y su afectividad, presenta lo que era German García.
Su brújula esta. Porque la vida de un sujeto no termina necesariamente con el final de su vida orgánica, gracias al lenguaje podemos hacer presente al sujeto más allá del final de su vida. Por eso German García hoy puede estar aquí. Susana Pihuela
Bibliografía: Freud, Sigmund, El porvenir de la terapia psicoanalítica. Tomo II. Ed. Biblioteca Nueva
-García, El torno a las identificaciones, claves para la clínica. Ed. OtiumEdiciones
García, D’escolar Ed. Atuel- Anáfora
García, Formación, Clínica y Ética. Ed. Anáfora
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