viernes, 27 de diciembre de 2019

La lección de Germán Garcia. Por Marcelo Izaguirre


La lección de Germán García

Título  hurtado como se puede dar cuenta cualquiera que haya leído los ecos de un nombre, y al hurtar sólo estoy haciendo eco. También podría haber tomado las palabras que envió un amigo para saludar cuando se produjo el fallecimiento de Germán: un analista muy singular y un escritor inolvidable. 
Situar a Germán García en el mapa cultural argentino implica hablar no sólo de un psicoanalista sino de un verdadero intelectual. Aquello que José Torres diferenciaba de los profesores, caracterizando a muchos de  los que en Argentina la van de intelectuales, pero que en verdad, no son otra cosa que profesores. La diferencia entre uno y otro es que un profesor tiene influencia sobre sus alumnos (en el mejor de los casos), mientras un intelectual es alguien que extiende su influencia más allá del campo estudiantil, es decir, tiene ascendencia sobre la vida social.

1. La irrupción en la escena

Leemos en un fallo judicial del año 1968 en la República Argentina: “El protagonista no tiene ubicación precisa en el tiempo, ni en la geografía. Tan pronto es un niño como un adolescente. Está en Junín, en Rawson o en Buenos Aires (...). Por puro afán de ser original, de espantar al lector equilibrado o simplemente por incorregible incoherencia mental”. De esta manera finalizaba la argumentación del juez de turno, sobre una novela que tenía como personaje a un animal doméstico, la gata Nanina, y le recomendaba a su autor, Germán García, que se dedicara a otro tipo de literatura, “la que puede darle ¬brillo y nombre honroso” destacando previamente  que “la obra carece de una sólida arquitectura argumental . A Germán, le podríamos atribuir aquella famosa frase de Freud desplazada: estábamos mejor, pues pocos años más tarde se la hubieran tomado conmigo, no con mis libros (el libro fue prohibido en 1968).
Poco antes de aquella sentencia, un escritor había realizado la crítica de la novela con otra perspectiva: “(...) y aunque a García nadie le dijo: Germán, joven Germán, véngase por Buenos Aires, escriba, lea, viva,”  igual está aquí mirando de reojo esa “comunidad de precios y horarios” sin detenerse a pensarla: “Una sola reflexión y te me venías abajo, pobre ciudad”. Eran las palabras finales del comentario de  Rodolfo Walsh, en la revista Primera Plana.  
Leonor Curti lo expresó recientemente: “En diciembre de 1944, en Junín, Provincia de Buenos Aires, nace Germán García. Una infancia de juego, sol y la alegría y misterio del despertar sexual hacen su entrada en el debut literario y exitoso de García, Nanina.  Escrita a los jóvenes 23 años del autor, plasma retroactivamente el deseo cada día más imperioso de vivir la vida, y de hacerlo en la ciudad de Buenos Aires. Nanina da cuenta de un acto que en tanto tal no podrá deshacerse. No habrá retorno ni al Junín natal, ni al sentido común, ni a los ideales pret-a-porter de una Argentina aspiracional y meritocrática. La partida será un canto a la búsqueda de la experiencia, en detrimento de los ideales como el Estado, el pueblo, la patria, el bien, Dios. Joyce, Dostoyevski, Sloterdijk, Freud y Masotta, Lacan y Miller señalan la orientación: ir contra el uso anestesiado de la lengua, a favor del efecto de corte, del agujero que la lengua puede producir, y servirse para ello de la cadencia popular que acerca al otro, no para convencer ni difundir, sino para incidir, para transmitir”. 

2. Pasaje

Poco tiempo después de aquella irrupción, Germán García participaría de los grupos de estudio de  psicoanálisis con Oscar Masotta. Si bien llegó al psicoanálisis por lo que se podría llamar la vía epistémica, eso no significó descuidar la práctica y según ha hizo saber, su pasaje al psicoanálisis tiene que ver con el encuentro con Masotta aunque se encontraba ya en análisis, a raíz de dos episodios que evocan la psicopatología de la vida cotidiana de Freud: el nacimiento de un hijo y la muerte del padre.
Con el afán de seguir espantando lectores equilibrados, de mostrar que no se trataba de incoherencia, o simple¬mente para demostrar que la lógica de la literatura no es la lógica jurídica, García escribió 20 años más tarde otra novela, Perdido, donde el prota-gonista insiste en no tener ubicación precisa en el tiempo ni el espacio. Tan pronto se encuentra en Barcelona como en Buenos Aires, habla en primera persona como en tercera. La diferencia está en que ya no se trataba de la obra de un joven que arriba a la gran ciudad, sino de una persona que no se ha encan¬dilado con las luces de ella ni con los brillos, que no cree que se trate de honrar al nombre, ya que el nombre se transmite, se hace, no se porta. En Perdido se cuenta la historia de tantos ausentes forzados: “Tampoco se citan mis últimos libros, ni se hace refe¬rencia a mi vida en España (cuando se habla de los que están afuera no se me nombra). ¿En qué lugar estoy? Al parecer, allá como una sombra y aquí como un ausente. No resulta agradable algunas veces y otras resulta un vacío sin imágenes”. Como se puede leer, el protagonista no cree demasiado en los lus¬tres de los nombres que brillan por su ausencia.
 Importa destacar que esa novela se  publica al poco tiempo que Germán García retornaba a la Argentina desde España. El retorno al país implicaba el reencuentro con el desencuentro de sus antiguos “amigos” y colegas de la Escuela Freudiana de la Argentina, que habían decidido su expulsión en el año 1981. Los títulos de las novelas de Germán García nunca fueron ajenos a la experiencia.
Elegí comenzar hablando de un libro en la irrupción porque, como afirma Graciela Musachi, no se puede hablar de García sin hablar de libros . También porque la relación con los libros de Germán García, y de igual modo con el psicoanálisis, es similar a la que plantea Harold Bloom respecto a la imposibilidad de diferenciar entre vida y literatura, ya que ésta sería la forma de la vida . 
En el año 1985 Germán comienza sus clases en Tucumán. Sin la Escuela Freudiana de Buenos Aires, de la que había decidido su separación en el año 1979, pero también sin la Escuela Freudiana  de la Argentina de la cual habían decidido su exclusión en el año 1981. Y, también, sin aquellos con los que había formado antiguas amistades. Retornaba a la Argentina con su libro Perdido y su adscripción al Campo Freudiano. 
En las primeras clases de aquel curso de Tucumán dejó claro su proyecto: Allí se produce la explicitación de una política que es la del Proyecto Descartes: “Haré la revista Descartes”. Afirma entonces que el Proyecto implica que se trata de hacerse un nombre, que es diferente que un autor (se publicaran los libros de quienes participen en la BIP). 
De esas revistas y esos libros, gracias a ese Proyecto Descartes son numerosos los psicoanalistas que se hicieron un nombre aunque varios de ellos tomaron otro camino y andan a cuestas con sus libros de autor. Como sabe cualquiera que ha hecho una mudanza, los libros son pesados, por eso a algunos de los psicoanalistas aludidos les caben las palabras que dedica Lacan a los psicoanalistas del yo: “¿Pero quién tendría la crueldad de interrogar al que se dobla bajo el peso de la valija, cuando su porte da claramente a adivinar que está llena de ladrillos?”
Si tenemos en cuenta que en el año 1992 publicó el libro Gombrowicz el estilo y la heráldica,  hay que esperar hasta el año 2000 para la publicación del libro D’Escolar. La explicación está en el artículo “Intrusión textual” del libro mencionado, donde habla de los efectos de la Escuela sobre él: “la Escuela me ha advertido de las intrusiones textuales de los otros y más responsable de mis propias intrusiones textuales” .

El psicoanálisis en el cruce de discursos

1 - Episteme

¿Qué destacar de un psicoanalista argentino como contribución original al desarrollo del psicoanálisis? Sobre todo, después de la irrupción del lacanismo en la Argentina que, a mi criterio, dio lugar a la desaparición de lo que se denominaba hasta entrada la década del setenta “psicoanálisis argentino”, o eventualmente, contribuciones  de diferentes psicoanalistas argentinos al desarrollo del psicoanálisis. 
Entiendo que el mérito de Germán García junto a algunos otros, entre los cuales estaría como figura principal Oscar Masotta, fue la introducción en Argentina y en menor medida en  España, de la teoría de Jacques Lacan. Lo que sucedió como irrupción de un nuevo saber en el campo de la práctica analítica hasta entonces predominante en la Argentina. El cambio devino como una cuestión epistémica, aunque sin dudas eso condujo a nuevos modos de plantear la clínica. Nuevo, importa señalar, para Argentina y España, ya que en París, Lacan había destacado el año 1953 como el inicio de su enseñanza. Esto es, a partir de la escisión de la Sociedad Psicoanalítica de París y la formación de la Sociedad Francesa de Psicoanálisis. 
De igual modo, según hace saber Anne - Cecile Druet, en España García fue el director, junto con Jorge Jinkis, de la primera revista dedicada específicamente al psicoanálisis, Sínthoma, publicando su primer número  en el mes de marzo de 1981. Es decir, también participó en hacerles llegar las novedades de la práctica psicoanalítica a los españoles. Lo que dio lugar a un hecho ya comentado por diversos autores: el psicoanálisis lacaniano, irrumpió en la vecina España por la indirecta vía de los argentinos. 
Producto de clases particulares, de la “universidad de catacumbas”, surgió su libro La otra psicopatología en el año 1978, y en el mismo año se publica su ensayo sobre la historia del psicoanálisis en la Argentina, La entrada del psicoanálisis en la Argentina (con una addenda de Graciela Musachi). Al continuar la obra de Masotta en España, escribe un ensayo donde señala que la supuesta indiferencia políti¬ca de Freud es, en verdad, una política diferente. Indica a los psicoanalistas que se sientan cómodos por haber dado con el objeto adecuado: “Los psicoanalistas pueden defender su territorio, pero el objeto analítico es siempre extraterritorial” . 
Hablar de la producción teórica de Germán García en el campo del psicoanálisis, implica no dejar de lado los entrecruzamientos discursivos. Algún rasgo diferencial debe haber impuesto en los diferentes grupos de estudio que tenía Masotta, lo que condujo a que en el año 1974, cuando tuvo que partir de la Argentina, decidió derivar a la gran mayoría de sus alumnos a estudiar con García. Tenían un rasgo semejante: de los diecinueve miembros fundadores de la Escuela, en junio de 1974, eran los únicos dos que no tenían título. Eran psicoanalistas “profanos”. Eso no lo transformaba en “autodidacta” como equivocadamente supone la gente cuando se habla de aquellos que no pasaron por la facultad, o no terminaron sus estudios en ella. Así destacó en su oportunidad, en un reportaje que le hicieron en el diario Clarín, aludió a su educación de príncipe: lingüística  con Buca que enseñaba Martinet, cursos sobre metodología con Gregorio Klimovsky y luego siguió en Europa, tanto en España como en Francia con su análisis. “Mi formación, agregaba, puede ser extrauniversitaria, pero me llevó una vida” ; ante lo que Jorge Jinkis, con su estilo, destacó en el número 35 de la revista Conjetural, que le complacía celebrar  la respuesta: “¡Por fin un poco de distinción en medio de tanto bullicio democrático de las tropas!”

2 – Política
 No obstante, las referencias culturales no lo condujeron en ningún momento a confundir la política en juego en el psicoanálisis. Por ello, al responder en un reportaje en el año 2002, en plena crisis política argentina, cuando mucha gente creía encontrar terreno fértil para el retorno de cierto freudomarxismo, García tomaba distancia, pues el hecho de que la práctica clínica esté recorrida por aquellas referencias culturales, no da licencia para hablar de cualquier cosa: “Hay indivi¬duos que pueden morir de pánico y otros que se reactivan, como el paranoico. Por ello es difícil ha¬blar colectivamente de la angustia y no es bueno que un psicoanalista se ponga a decir demasiadas cosas genéricas sobre situaciones colectivas” . Se tiene en cuenta que lo que sirve para un caso no da cuenta de otro.
En otro reportaje, en el año 2003, en el cual informa de una investigación que realizó con motivo de la beca Guggenheim, describe la situación del psicoanálisis: “Yo creo que gran parte del auge del psicoanálisis en Argentina tiene la particularidad de que los psicoanalistas argentinos, al enseñar psicoanálisis desde la carrera de Psicología, en vez de enseñarla dentro de la carrera de Medicina, metieron a todos los psicólogos el objeto del deseo: aspirar a ser psicoanalistas sin saber lo que eso quería decir. El psicoanálisis como forma académica se puede enseñar en el colegio, pero el psicoanálisis como formación de los psicoanalistas es otra cosa” . Afirmaciones que dan cuenta que las preocupaciones son similares a las que planteaba Lacan: cómo se produce la formación de un psicoanalista, y el malentendido que da por sentado que se arriba a esa condición cursando algunas materias en la facultad de Psicología.
No se puede decir que las contribuciones de Germán García sean similares a la de los llamados pioneros del psicoanálisis en la Argentina, ya sean los de primera o segunda generación, como se han autodenominado. Como se puede leer en distintas afirmaciones, el yo fetal de Rascovsky, los objetos aletargados de Fidias Cesio . Para Rolla los diferentes aportes consistieron en el ingreso de nuevos autores en el panorama: Klein, Fairbain y finalmente el psicoanálisis del yo . En tal serie podría agregarse la llegada de Lacan y, como se señaló, García fue uno de los responsables de ese arribo. 
El ensayo sobre la Entrada del psicoanálisis posiciona al psicoanálisis en el entrecruzamiento discursivo, y destaca algunas cuestiones que serán fundamentales para no confundirse con las ideas que tiene García luego de su pasaje por Europa: él no se mimetiza con Sarmiento, creyendo que la Argentina es Europa y España la América colonial (como indicaba, en aquel libro, que había sucedido con Sarmiento). 
En el año 1981, desde España, y a pocos meses de la primera participación de Lacan en América, en el encuentro de Caracas, Germán García se encontró con su exclusión de la Escuela Freudiana de la Argentina. Norberto Ferreyra señaló que a pesar de la amistad que lo unía con Germán García había decidido votar por su expulsión . Para ese tiempo, poco antes en verdad, tuvo lugar el encuentro de Caracas en el cual se produce el arribo de Lacan a América Latina por primera vez. García no concurre al mismo, pero envía un trabajo que años más tarde sería publicado en D’Escolar  . 

3 – El Campo Freudiano

En una de las clases dictadas en el año 1986, publicadas en el año 2007, hace explícita la pertenencia de su transmisión al Campo Freudiano, destacando el IV Encuentro llevado adelante en marzo del año 1986 en París al cual el grupo tucumano no había concurrido. Y afirma que hay que dejar de sostener al grupo  psicoanalítico como grupo cerrado sobre sí; cada uno  con el privilegio de las verdades no discutidas . España había dejado sin referencias nacionales, pero había dado lugar a otras internacionales.
En la misma clase menciona el tema de la extimidad, presente en el seminario sobre la ética de Lacan, alude a la relación entre psicoanálisis y política señalando que el compromiso con la extimidad sirve para tomar distancia del alma bella hegeliana que Lacan utiliza para hablar de la histeria y la paranoia. A lo que García agrega el dialecto de la procrastinación, que conduce a no estar en el lugar indicado a la hora señalada (es una crítica explícita, ya aludida, al grupo que se dirige).
Allí produce la explicitación del Proyecto Descartes con la fundación de la Biblioteca Internacional de Psicoanálisis (BIP) y la revista Descartes. 
La misma crítica que realizó García a la oficialidad en la literatura, es la que lleva adelante cuando se trata de “la oficialidad” en el campo del psicoaná¬lisis, aún formando parte de ella. Por ello frente al olvido en que se intentó sumir en las diferentes “escuelas psicoanalíticas” de la Argentina el nombre de Masotta, García no sólo le dio su lugar en los ensayos mencionados, sino que jamás dejó de bregar para que aquel tuviera el reconocimiento que mere¬cía por ser quien introdujo la enseñanza de Jacques Lacan en Argentina y promover una lectura singular de Freud. Fue el primer invitado a las “Conferencias Oscar Masotta” a las que ya se aludió, lo que no significa quedar confundido, como ocurre con los apasionados. En el prólogo, Miller de manera similar a la del juez de la década del sesenta, destaca que el estilo de García es lo que motiva la intimidad de los fóbicos y que se trata de alguien que jamás acepta la comodidad de los notables. Y en sentido contrario al juez, que habló de falta de “arquitectura argumental”, afirmó que Germán es una persona dispuesta a golpear un poco intelectualmente, pero en completa igualdad, sin  prepotencia, dejando el desprecio sólo para aquellos que por los efectos de su posición  se creen “que no están obligados a responder ni argumentar”, es decir los notables. . 
En el año 2004 dio un curso de verano en el Centro Descartes donde trabajó el tema de la actualidad del trauma. Tema que ha ocupado varias páginas en la literatura psicoanalítica, suscitado polémicas y debates, y ocasionado varias peleas, una de ellas famosa en los Estados Unidos. Si bien el tema tuvo su cuarto de hora  30 años atrás, cuando J. Mason desde los famosos archivos Sigmund Freud, en el año 1985, poniendo en escena una  vieja disputa entre Ferenczi y Freud respecto a la veracidad del acontecimiento traumático, habló del asalto a la verdad. 
Mostrando una nueva versión en la traducción del concepto  unheimlich de Freud; para entender qué es lo que inquieta de la sorpresa, entre lo siniestro de Lopez Ballesteros y lo ominoso de Etcheverry, será necesario considerar la familiaridad antes que la extrañeza . 
En el año 2003 en el reportaje antes mencionado comentó sobre la investigación que llevaría adelante con motivo de la beca Guggenheim. Allí señaló que su  hipótesis es que “el psicoanálisis no puede demostrar que sea una ciencia pero le puede arruinar a cualquier otro discurso su pretensión de ser una ciencia. Es casi la misma función de los sofistas en Grecia”. 
En  el año 2005 publicó el resultado en su libro El psicoanálisis y los debates culturales, investigación con la cual Germán García confirmaba la agudeza  que lo caracteriza en la lectura de la presencia del psicoanálisis en Argentina, el fenómeno de la recepción en el país y su ubicación en el contexto internacional. Aunque no se trate de un libro de historia, tiene la condición que Marc Bloch requería para una obra de esa naturaleza: que sea entretenida. 
No deja de apelar a la ironía y el humor, para criticar a quienes piensan que se puede tener  cultura como se tienen trajes elegantes; y advierte que la enciclopedia andante  –al modo de Bouvard y Pecuchet- puede dar información sobre cualquier cosa, pero es incapaz de emitir juicio fundado. La cultura, entonces, resulta algo más que la mera información y recopilación de datos interesantes con los atavíos correspondientes. 
Y si el “debate con la cultura” no debe reducirse al “debate con la política”, pues como afirma G. García, el psicoanálisis “es constituyente de la política al proponer al síntoma como inmanente a los lazos sociales”; no hay que olvidar otro texto aludido, Psicoanálisis, una política del síntoma, del año 1980, en el cual ubicaba el tema específico del psicoanálisis, que también había sido dejado de lado por el “discurso oficial” hasta los años setenta. Quien llegue a la lectura de ese texto con la expectativa  de encontrar alguna originalidad, no se verá defraudado.
Alude a la novela del mexicano Jorge Volpi, una sátira contra el psicoanálisis, que muestra “la distancia de México con el psicoanálisis francés” que circula entre los argentinos. En términos de recepción produjo fenómenos curiosos, como que Eric Fromm fuera un “clínico” para los mexicanos, mientras en Buenos Aires resultaba un liberal con aires progresistas, es decir, usado políticamente.
Su libro El psicoanálisis entre las vanguardias, sigue la indicación de Lacan en su seminario XXI: que el arte debe ser tomado como modelo para otra cosa. Es un exhaustivo trabajo sobre las vanguardias del siglo XX, y en ningún momento cae en la práctica del psicoanálisis aplicado, antes bien, en delimitar otras prácticas de lo que es propio del psicoanálisis. En tal sentido, dirá que André Breton no entendía demasiado del psicoanálisis, a diferencia de Elisabeth Roudinesco. Y rescata, a diferencia de la historiadora, el conocimiento del psicoanálisis de parte de Salvador Dalí . 
En aquel primer curso de Tucumán presenta una confrontación entre el tema del existencialismo y el psicoanálisis, y por otro lado, alude a la elección forzada y el tema de  para qué debe servir el psicoanálisis. Respuesta que dará más adelante en el mismo curso, al afirmar que no hay problemas para entrar en un sitio, contrariamente a lo que mucha gente puede pensar, que el tema es cómo salir, y la respuesta a ese interrogante es que el psicoanálisis sirve para plantearse cómo salir de algo .  
Como hace saber Maximiliano Fabi: “No hace mucho, en el Centro Descartes, Germán García nos recordaba su carta de ciudadanía. Era la época en la que también recomendaba la lectura de un libro de Marc Fumaroli, titulado La República de las Letras. De aquella República, Fumaroli detalla que sus coordenadas coinciden con las del sitio preciso en donde siempre pueda hallarse un ‘correctivo indispensable a la tiranía conformista de la doxa’, y refiriéndose a aquellos hombres de letras, explica que poseían un ‘dominio particular del tiempo’, al cual llama otium: un tiempo que niega al tiempo de los negocios, y que sólo el letrado sabía constituir en “el resorte de una felicidad fecunda.
“En aquel libro se postula también una curiosa antinomia renacentista: a la Universitas, sostiene Fumaroli, habría que oponer siempre la Academia; pero aunque al escuchar un nombre por el estilo, alguien podría pensar en una Escuela, la verdad es que estaría más en lo cierto si pensase más bien en un lugar donde ‘unos amigos eruditos se reúnen para conversar con el dueño de la casa’. Nicolás Peiresc, encarnaba al príncipe arquetípico de aquella República Literaria; y de él destaca Fumaroli: ‘Poseía -dice- un gran sentido de la comunidad científica, y del carácter colectivo de su trabajo y de sus resultados, como para permitirse perfilar en este conjunto una propiedad personal, que él hubiera tenido que reivindicar para su propia gloria’. Pero la generosidad de un Peiresc, explica Fumaroli, tenía también su contrapartida, ya que entre tanta causa, asesorías y enseñanza, los nombres de autor -y sus obras- corrían el riesgo de soterrarse. Contra ello, las academias pretendieron la invención un nuevo género literario: el de la ‘vida’ y el ‘elogio’ de sus más significativos miembros, quizás por no haber sabido captar a tiempo la última enseñanza de Sócrates.
“Escribir es hacer” -continúa Fabi- se decía hace bastante; y entonces podría leerse invertido: si hacer fuese entonces escribir, de pronto se comprendería que en ciertos lugares nadie pueda estar sentado sobre una silla sino más bien sobre palabras; sobre páginas que hacen a la geografía de una extraña República de Letras. Entonces ya no se trataría de contar ni de sostener nada, sino más bien de pensar en que quizás pueda ser cierto que estamos siendo contados (que seguimos siendo contados...), y que por algo, en algún recodo de ese laberinto de discursos, Germán dejó una clave que insiste en el título del que fuera, casi, el último de sus libros: a la sentencia medieval que afirma que ‘nadie entra en el cielo sino a través de la filosofía’, Germán García respondería que ‘nadie sale de los infiernos sino a través del psicoanálisis’. Y de eso se trata, como suele decirse; se prueba, se ensaya. Aquellos que salís de este sitio, sepan re-signar toda esperanza.


Marcelo Izaguirre

Qué de la historia nos ilumina. Por Viviana Carrasco.




Quisiera hacer un doble agradecimiento en primer lugar por organizar estas Jornadas a las que deseaba asistir y, en segundo lugar, por invitarme a participar en ellas. Siempre me resultó grato el encuentro con ustedes, personas con las cuales tengo un lazo libidinal que incluye el trabajo con el psicoanálisis y con las cuales compartimos algunos aspectos de la historia del psicoanálisis en esta parte del país. Creo que este encuentro nos ayudará (es mi expectativa) a pasar de la conmoción producida por lo inesperado a esbozos de respuestas a la pregunta: cómo seguimos, que se nos planteó a varios de nosotros.
Alguna vez declaramos que asistir a los cursos de Germán García ubicaba necesariamente a los participantes en un lugar diferente al de un alumno, o de un aprendiz, aún así, hasta cuando pudo, nos dirigió, nos orientó, nos indicó y nos corrigió. No contamos ya con su presencia, sin embargo nos quedan sus cursos y sus libros, donde podemos encontrar algunas valiosas indicaciones.
La respuesta que casi inmediatamente me surgió a la pregunta ¿cómo seguimos? fue retomar la lectura de los cuatro cursos que publicamos en Otium Ediciones y continuar el trabajo sobre el libro número 5 que está bastante avanzado.
Cuando fui invitada a estas Jornadas me pidieron que comentara mi trabajo para Otium Ediciones. Estos libros hoy pueden leerse de otra manera, no sólo porque es otro el momento, sino también porque se publicaron otros dos que los complementan y que son contemporáneos a estos cursos con los cuales habría que articular, o vincular su lectura. Estoy hablando de Informes para el Psicoanálisis, Una salida, compilado por Beatriz Gez y publicado en la Serie Leteo de Otium Ediciones, libro que reúne artículos escritos por Germán en el período que va desde abril de 1988 a marzo de año 1991, para ser publicados en Babel, Revista de Libros. Quiero recordar que Germán García viajó todos los meses entre los años 1986 y 1991 a Tucumán. Repito: viajó todos los meses, desde marzo hasta diciembre, durante 6 años consecutivos. 
El otro libro a tener en cuenta es Palabras de Ocasión, Entrevistas a Germán García, compilado por César Mazza, de editorial Los Ríos, que se convirtió para mí, en estos meses, en un libro necesario y agradezco su publicación. Necesario, digo, porque recuperamos con él la voz de Germán García y su lectura de las cosas, ya que reúne 50 años de entrevistas que se sucedieron entre los años 1969 y el 2015, o sea, que la primera parte del libro incluye este período de los cursos de Germán García, aquí, en esta parte del país.
¿Por qué leer estos libros vinculados? ¿Qué hay de común en ellos?
En primer lugar se lee que hay un plan, un proyecto elaborado, detallado, minucioso. Un proyecto que tiene dos líneas muy marcadas, una de ellas es el esfuerzo de inscribir a la Argentina en la red del Campo Freudiano (creado por Lacan en el año 1979), y a medida que se desarrollan estos cursos se lee lo que va pasando respecto de ese plan, en estas ciudades de Norte (Tucumán, Salta, Jujuy). Sucede la transformación de dispersos grupos de estudios de las distintas ciudades en un entramado de instituciones que agrupaban a los practicantes, como la Asociación de Psicoanálisis de Tucumán, la Asociación psicoanalítica del Norte. Y dentro de las Asociaciones los Vectores que marcaban los intereses particulares sobre diversos temas, como el Vector práctica del niño, el Vector de psicosomática, o el Vector sobre Alcoholismo y Toxicomanía, que a su vez provocaron el surgimiento de publicaciones que daban cuenta del trabajo local.
 En Informes para el Psicoanálisis puede reconstruirse este mismo movimiento en Bs. As, por ejemplo, de la creación de la BIP en el año 1985, y la publicación de la revista Descartes en 1986.
La segunda línea que se destaca con claridad es ubicar al Psicoanálisis en la trama de la cultura. Es así que en estos libros puede leerse una lista de autores que provienen de la literatura, la filosofía, el arte, la lingüística estructural, la lógica, la antropología, la psiquiatría, de los teóricos sobre grupos, de historia y de historiadores de la ciencia, etc., saberes con los cuales el psicoanálisis polemiza y discute. Me gustó especialmente esta frase de Germán García que está en Palabras de Ocasión que dice: “Si el psicoanálisis fuese matemático no habría que dedicarse a la cultura, pero como el psicoanálisis depende de su propia manera de insertarse, tiene que inventar para no soltarse. Como decía Lacan, ‘el psicoanálisis es una acción que se deshace’. Entonces, a mí me parece que no puede estar alegremente vuelto sobre mí mismo como si tuviese una consistencia interna que le permite prescindir de la manera en que circula”. 
Inscribir a la Argentina en la red del Campo Freudiano incluyó, por supuesto, el trabajo de enseñar. La publicación de estos cursos hace evidente e indiscutible el hecho de que Germán García ha formado analistas, enseñando el psicoanálisis de Freud y de Lacan, analizando a los practicantes y supervisando su práctica. Por eso me parece interesante leer las preguntas que aparecen desde el público en estos cursos. He aislado algunas, por ejemplo:
¿Qué quiere decir verdadera palabra? (Sic)
¿Podría explicarnos qué es el amor pasión?
¿El inconsciente también resiste?
¿Por qué el vínculo con el analista es un vínculo real?
Usted dice que la interpretación tiene la estructura del equívoco ¿a qué se refiere eso?
¿La letra no es la materialidad del significante?
¿El decir puede cambiar de acuerdo a la posición subjetiva?
¿Cuál es la diferencia entre frustrar la demanda y no responder a la demanda?
¿Qué es lo que se define como identificación simbólica?
No sé qué es la paradoja del mentiroso ni cómo funciona.
¿Cuál es la diferencia entre goce y placer?
¿Por qué la pregunta del sujeto sería “qué soy” y no quién soy?

Son algunas de las preguntas que pueden extraerse rápidamente, entre otras muchas, que muestran que hay una audiencia que comienza a leer, no es una audiencia “formada”, y el esfuerzo de Germán García está en enseñar a estudiar, leyendo los textos de Freud (o de otros autores) aludidos por Lacan, sin pasar por alto las referencias, deteniéndose minuciosamente, si es preciso, en las notas al pié de página, contextualizando el texto, reconociendo la intertextualidad, haciendo conversar a los autores, como él conversa con su audiencia. Transmitiendo una forma de estudiar y un programa que los aprendió de Oscar Masotta, que a su vez, cuenta, lo tomó de Miller.
Este ejercicio de poner los hechos y las palabras en contexto fue destacado por Alan Pauls en la presentación de Palabras de Ocasión que se realizó en el Centro Descartes y es, evidentemente, un rasgo característico del pensamiento de Germán García y él mismo lo explica así: “Wittgenstein dice: ‘El sentido de una frase depende del contexto en que esa frase es dicha’. Ninguna frase tiene sentido en sí misma, sacando que sea una ecuación de matemáticas. No se puede leer Lacan como si todo Lacan, cualquier Lacan de cualquier fecha, cualquier momento, fuera el mismo Lacan.”
Las presentaciones de libros que nos enseñó y en la que insistía permanentemente en estos cursos, invitando a expertos en algunas materias, tiene que ver con esa práctica de la conversación, ese hacer hablar a los libros, como lo dice Eric Laurent en Palabras de ocasión “una biblioteca no es solo de libros silenciosos en las paredes”.
Junto a este movimiento de introducir el psicoanálisis en la trama de la cultura, está también la insistencia de delimitar su campo. En 1979 ante la pregunta ¿La transmisión del psicoanálisis es diferente de la de cualquier otro saber? Él responde: “Tiene su propia singularidad. La condición de analizarse para ser analista, el nudo del discurso y de la práctica. No hay experiencia, sino montaje de la práctica. Esto lo sabe hasta la física, pero lo ignora la artesanía médica por motivos que son parte de su historia. La transmisión del psicoanálisis exige la invención de un rigor particular; ese es el camino emprendido por Lacan. En este sentido, Lacan entra en una relación polémica con todas las llamadas ‘ciencias humanas’, introduciendo la escritura matemática y topológica para garantizar la transmisión”.
Y al tiempo que delimita el campo del psicoanálisis, establece distintas relaciones, por ejemplo, le preguntan: “¿Hay exclusión entre su práctica literaria y su inserción en el psicoanálisis?” La respuesta de Germán García es: “Recuerdo que una vez Oscar Masotta dijo que no sabía cómo se podía decir literatura Y psicoanálisis, dado que había una relación de implicación recíproca que en Freud aparece como reconocimiento del “saber” de los poetas del deseo. También Lacan insiste en la necesidad de este conocimiento de una lengua, de esta gozosa exploración, que la poética permite. Yo hablaría de una literatura del psicoanálisis (incluyendo los términos) y de una relación entre literatura y psicoanálisis (implicando estos términos). Pero ocurre que todavía hay gente que supone la práctica como mágica, como silencio sabio, gente que sospecha de las palabras aunque viva de ellas…o quizás porque vive de ellas”.
Germán García cuenta en estas entrevistas que Masotta sabía hacer intervenciones. “La publicación del libro Introducción a la lectura de Jacques Lacan en 1970 organizó de cierta manera el lacanismo durante años. Tuvo una intervención, también, en la crítica literaria con Roberto Arlt, Sexo y traición en Roberto Arlt, lo hizo con la historieta y los Happening”. Intervenciones es el nombre que Germán García le dio a la Serie que se origina con el primer libro que publicamos en Otium Ediciones, de Fundamentos de la clínica analítica, que recopila sus clases del 86. Somos efecto de su propia intervención en el movimiento psi de aquellos años en el norte del país, sin duda un corte con lo anterior. Así es como argumentó, en algún momento, el nombre de esta Serie, pero también dijo que a los que vivimos en Tucumán nos gustan las intervenciones, aludiendo a esas otras significaciones que no son tan simpáticas como las de Masotta. La provincia de Tucumán fue intervenida por el Gobierno Nacional precisamente en ese mismo año en que él deja de viajar regularmente al norte, en 1991. También en ese año el partido político que dirigía un genocida acusado de crímenes de Lesa Humanidad y que fue interventor de facto de la provincia ganó la intendencia de la ciudad y luego gobernó la provincia desde el año 1995 hasta el 99; algo que no podía pasar por alto el agudo humor de Germán García.
Estos cursos, todos ellos, junto con Palabras de ocasión, productos de una exposición oral, recuperan su voz y su pensamiento. Alan Pauls, destacó esta relación del psicoanálisis lacaniano y la oralidad, o como él la llama “la palabra en vivo”, en “performance”. Así se concibe la enseñanza de Lacan, y los cursos de Miller de los miércoles.

       

Quiero recordar lo que dice Germán García en el curso En torno de las identificaciones. A un comentario de Borges, Germán García responde: “Macedonio Fernández murió en el año 1952”, y Borges le dice: “Sí, murió en el 52, pero está usted, y estoy yo, y están algunos otros hablando de Macedonio Fernández y decimos esto y entonces damos por existente lo mismo que hacemos desaparecer”.
Y Germán explica: “Si hay un papelito montado, una tumba, alguna cosa, hubo Macedonio Fernández. Si hubiéramos tachado todos los significantes que existen sobre este sujeto y no queda nada físicamente de él, entonces no hubo y no hay Macedonio Fernández. Es interesante, estuvo presente y no está más, está ausente. Y ahora, estando ausente, está en aquello que lo nombra. Esto es la lógica del significante”.
La publicación de estos cursos es una parte de mi formación aunque no estuve incluida en esa audiencia. Y si bien sabemos que será siempre distinto, estos libros reflejan su estilo y su pensamiento, para el que guste leer y quiera saber.
         
     



miércoles, 15 de mayo de 2019

Morder la historia por Luciana Tolaba



“No se trata de hablar, 
Ni tampoco de callar:
Se trata de abrir algo
Entre la palabra y el silencio”

(Roberto Juarroz)


Es necesario decir antes de iniciar, que en el momento de mi inscripción en el psicoanálisis en el NOA, ya había transcurrido mucha historia, ajena por otra parte al recorrido de formación y que venía realizando (no sólo me refiero a la historia de hechos sucedidos, sino también a los lazos de trabajo: el NOA -Tucumán, Salta y Jujuy- de algún modo había funcionado en relación, política y construcción conjunta. La gente  de contemporánea  en mi ya generación había recorrido sus instituciones e institutos: la impronta de la presencia de Germán García era innegable, era innegable ese empuje. Años después conocí a Germán García y pude leer allí su marca.
Yo no había transitado estos espacios, venía de Córdoba, donde la cosa se jugaba de un modo muy diferente.
Este señalamiento responde a la intención de construcción o de ir siendo de la historia para lo cual mirar el lugar desde donde venimos resulta preciso en el vislumbramiento de un porvenir. Como toda historia ésta pequeño retazo que aíslo ahora conlleva transformaciones, diferencias, saberes y jerarquías, autorizaciones y no. Entonces, la cuestión de la inscripción  - es claro que no me refiero a un papel o a una membresía, sino a la marca-  no fue inmediata, ni sencilla tampoco. No lo es.
No recuerdo bien la referencia exacta la metáfora de ser mordido /hacerse morder por el psicoanálisis, por el discurso analítico. Si una en la que lacan alude a  la mordedura freudiana: una vez que la mordida se produce, si ésta efectivamente opera como tal ya no hay otro camino que  poner a circular ese discurso, andar con la marca a cuestas.
En etimología de las pasiones Ivonne Bordeluis ubica la memoria (mer-mort) en estrecha relación al morder, incomodar y hasta perturbar. La memoria no es el recuerdo, lo sabemos. Cuando hablamos de historia están ambos presentes.
Para Pascal Quignard, ‘mordicus’ hace referencia a la mordida, Mordicus= obstinación, tenacidad y desición. Modos de nombrar el deseo que no son ajenos a aquellos que practicamos el psicoanálisis, ni tampoco a quien se detenga a ver cualquier detalle en la historia.
Mordedura/ resultado de morder
Mordido/que ha recibido la acción de morder
Mordisco/Mordedura
Derivas de palabras, a la que le podeos agregar los tiempos gramaticales de la pulsión. Morder/ morderse/hacerse morder
En la historia encontramos una larga tradición de rechazo a la objetividad como modo de contarla, en este sentido el peligro es que esa verdad que se cuenta es fácil de confundirse con un relato autobiográfico, personal, como quiera llamársele. La cuestión sería: ¿es posible contar la historia aislando la enunciación de quien habla?
Aparece la mordida. Ser mordido, hacerse morder, con decisión.
Es evidente que no pretendo detenerme en referencias orales o de significaciones a las a que puede remitir la mordedura, sino más bien al efecto de la marca. Miller en conferencias porteñas señala que “no ve a la comunidad analítica tanto como un otro al cual se pertenece como elemento, sino como un objeto pequeño a, con el cual la relación no es de pertenencia, sino de división, algo propio debe quedar atrapado en las mandíbulas de ese otro, que contiene el a”
¿Como contar la historia? sin hacer un memorándum, ni una arqueología, mucho menos reducirla a la lectura desapasionada de hechos y documentos.
Quizás la respuesta sea la orientación por el detalle, como en la clínica. Detalles solitarios. Quizás se trate de seguir los restos no pronunciados pero que circulan, están en el acto del habla, de inventar palabras para decir algo en donde las contingencias del pasado se ordenan en función de lo necesario por venir.
De ese modo, bien al borde, desde la otredad ente ignorancia y desconocimiento se produjo mi mordedura.
Sabemos que la verdad solo puede ser dicha a medias. La verdad/ aletheia , nos recuerda Lacan, es lo no-olvidado. El reconto de la historia, las palabras, salvan de caer en las aguas del olvido (la lethé) a lo sucedido, sus nombres, sus efectos, sus marcas. La verdad enunciada de este modo le quita el velo al pasado, y va siendo siempre a  medias.
A fin de cuentas como dice Masotta, uno siempre cuenta su historia.

Bibliografía
 Acuña, Enrique. (2016) Pragmática del deseo (contra-fracaso) en: Revista Conceptual – Estudios de Psicoanálisis N° 17. Ediciones de la Biblioteca Freudiana. Buenos Aires.
Bordeluis, Ivonne. (2006). Etimología de las pasiones. Libros del zorzal. Bs. As.
Miller, Jacques-Alain. (2013) El ultimísimo Lacan .Los cursos psicoanalíticos de Jacques -Alain Miller. Paidós. Buenos Aires.
Quignard, Pascal (2017) Sordidísimos. Ultimo Reino. Editorial el cuenco de plata. Buenos Aires.
Sanguinetti, Carolina (2016) En revista causas #4. “Escansiones de una historia del psicoanálisis en La Plata”.

jueves, 18 de abril de 2019

Antes y después de Germán García por Ana Calderón, Laila Quintar y Graciela B. Rosso




Quienes tuvimos la oportunidad de trabajar contando con la orientación de Germán García, sabemos de su  dedicación  por la creación de un dispositivo institucional adecuado para la transmisión del psicoanálisis.
Jujuy, o más precisamente, el Psicoanálisis en esta provincia, tiene la impronta de dicha dedicación, desde que Germán García nos visitara por primera vez en el año 1986 a dictar una conferencia y más tarde,  a partir del año 1987, con su presencia regular en cursos y actividades en Tucumán, Salta y Jujuy.
Desde la Fundación Freudiana, queremos dar cuenta de esa transmisión a través de un recorrido por  los distintos momentos institucionales,reconociendo en cada uno de ellos las  tensiones particulares que los atravesaron.
En los inicios, nos encontramos un grupo de psicólogos y médicos, interesados en lograr una formación “profesional”cuyo horizonte era el psicoanálisis, como una especialización en el campo “psi”, entendiendo al mismo como lugar  de acción de una  terapéutica.
Desde ese punto de partida, a fines de 1979, y teniendo como único soporte organizado al Colegio de Psicólogos, éste sentaría la base  para el inicio de la historia del psicoanálisis en Jujuy.  Desde la comisión directiva del mismo, Laila Quintar, se contacta con la Comisión de Enseñanza de la Asociación Tucumana de Estudio e investigación infantil, de la cuál era miembro fundadora en el año 1977. Será con José Santillán con quien se acuerda realizar actividades de enseñanzas de psicoanálisis, mediante cursos y ateneos clínicos en nuestra provincia.
Respondiendo a la afirmación de Freud y Lacan, acerca de que no hay psicoanalista sin institución,y a instancia de Santillán, se constituye a fin del año 1981: La Sociedad Psicoanalítica de Jujuy, año del fallecimiento Jacques Lacan. Desde allí se invita  también a Patricio Vocos de Bs. As. a sumarse a las actividades de enseñanzas y ambos pasan a dictar seminarios mensuales y a analizar a algunos miembros de la institución.
Los que nos incluimos en ese entonces en dicha Institución, pudimos entender a posteriori que ésta se constituyó como un significante vacío, sin practicantes, y sin autoridad local para llevar adelante actividades de enseñanzas.
Se comienzan a evidenciar tensiones en la institución, tiempo después, a causa de las transferencias polarizadas entre  Patricio Vocos y José Santillan, a raíz de diferencias entre ambos. Esta crisis se  profundiza al constatar que, si bien nos encontrábamos en la política del Campo Freudiano, cuando éste organizaba alguna actividad en Tucumán,  no éramos convocados por quienes dirigían la orientación de la institución. Sólo éramos estudiantes de psicoanálisis, con profesores que se disputaban imaginariamente espacios de poder y así el grupo se escindía generando un callejón sin salid. Fue el principio del fin, su disolución se concretará en el año1986.
En septiembre de l985 se realizan las Primeras Jornadas de Psicoanálisis en Tucumán, a las cuales fue invitado Germán García, quien recién regresaba de España. En esa ocasión tuvimos la oportunidad de conversar con él y al ser informado  sobre  la situación del psicoanálisis en Jujuy aceptó incluir a Jujuy, conjuntamente con Tucumán y Salta, alas actividades que organizaría conjuntamente con los interesados de cada lugar.
La presencia de Germán García en Jujuy  marcó un antes y un después en nuestra organización y formación. Para algunos fue la ocasión de su salida y para otros de una entrada. Se replantearon los análisis, los estudiantes ocuparon el lugar de practicantes y como efecto de ésta transmisión organizamos las Primeras Jornadas de Psicoanálisis en Jujuy, en las cuales la mayoría presentamos producciones escritas, que más tarde fueron publicadas. Esta actividad evidencia un cambio de rumbo y un punto de inflexión en el Psicoanálisis en Jujuy, provocado  por el deseo de Germán García, al que se le dio continuidad.
Se crea bajo su dirección, el Grupo de Estudios Analíticos (GEA), en 1988, inscripto en la Fundación del Campo Freudiano de París y desde entonces comienza una enseñanza sistemática, dictando durante 8 años cursos anuales en Tucumán, de los que participamos practicantes de Jujuy y Salta, convirtiéndose el NOA como un polo, un agalma, en la enseñanza y práctica del psicoanálisis. Se inauguró el espacio de presentaciones clínicas, con casos que provenían de nuestra propia experiencia como practicantes, enriqueciéndose el aprendizaje de la clínica.
A nivel local se firmó un convenio con la Municipalidad de la Capital y llevamos adelante un curso sobre “La infancia, la historia y la Ciudad”, con una publicación del mismo. Posteriormente, consecuentes con una política de transmisión del Psicoanálisis, se firmó un convenio con la Universidad Nacional de Jujuy para realizar un Curso de Post-grado sobre "Los Fundamentos del Psicoanálisis", con una duración de dos años, que contó con la dirección de Germán García. La enseñanza estuvo a cargo de docentes de Buenos Aires y de La Asociación Psicoanalítica del NOA, recientemente constituida por los GEA de Jujuy, Salta y  Tucumán. Estuvieron presentes como invitadas Graciela Musachi de Buenos Aires y Rosa María Calvet iRomani de España.
Además de una política a nivel local y en el NOA, Germán García,sin lugar a dudas fue quien nos abrió las puertas para ingresar en el Campo Freudiano e incentivó para tener una participación activa, incluso con ponencias, tanto en Encuentros Nacionales e Internacionales. Sin embargo, como consecuencia de efectos de grupo, años después se disolvió la Asociación de Psicoanálisis del Norte.
Fue en 1994 cuando decidimos, Laila Quintar, Ana Calderon, Graciela Rosso y Susana Pihuela, crear la Fundación Freudiana y desde ésta,  la Biblioteca Analítica de Jujuy. Con el asesoramiento y presencia periódica de Germán García, fue un nuevo intento de superar las quejas y escisiones generadas en los grupos  para  apostar a una transferencia de trabajo, en coherencia con el planteo de Germán García al respecto, que, la única manera de garantizar la transmisión del  psicoanálisis, es que haya  una institución adecuada a tal fin. Para ello se debía contar con gente que sea capaz de llevar adelante una organización acorde al contenido del Psicoanálisis y en el intento continuo de responder a la pregunta qué es un Psicoanalista; partiendo de la base que no hay ningún Estado o Universidad que diga qué es un analista, es decir la diferencia de un analista con un médico o un psicólogo.
En Julio del año 2000, se crea el Instituto Oscar Masotta, para la investigación y docencia del psicoanálisis, desde Rio Gallegos hasta Jujuy, auspiciado por El Instituto del Campo Freudiano y del Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de Paris VIII y la comunidad analítica, al trabajo por él realizado y los efectos que produjo, tanto en Barcelona como Buenos Aires. Fue presidido por Jacques Alan Miller y Germán García integraba el Comité de Iniciativa. Por primera vez se generó una circulación de docentes por los distintos CID del país; con una programa unificado y una publicación mensual que se llamó Happening, en la cual se informaba del movimiento de enseñanza que se llevaba a cabo en las distintas ciudades del interior, potenciando de este modo con un espíritu federalista la formación epistémica en las mismas. Durante 10 años el CID Jujuy sostuvo esta transmisión hasta la crisis del IOM en el 2011, en que se decidió no incluirse en el IOM 2.
En el año 2007 se conformó la Editorial OTIUM, conjuntamente con colegas representantes de Tucumán y Salta, con la publicación de numerosos libros de Germán García, y el último curso corregido por él, poco antes de su irremediable pérdida, que en la actualidad se está editando, como así también, de otros.
En el año 2008 Germán García es invitado a nuestra provincia para ser homenajeado con la mención de Ciudadano Ilustre, por la Municipalidad de la Provincia, ante el orgullo y emoción de todos nosotros y  luego mantuvo una Conversación con los estudiantes de Psicología de la Universidad Católica de Santiago del Estero, donde se había realizado el acto de reconocimiento. A partir de allí se incorporaron muchos de ellos y otros colegas a participar de las actividades de la BAJ, hasta la actualidad, como una nueva generación de practicantes.
De este modo La Biblioteca Analítica de Jujuy cumple 25 años, de  sosteneruna transmisión del psicoanálisis de orientación lacaniana, con cursos anuales; con un espacio clínicode presentación de casos de los practicantes y enseñanza de la clínica, como así también con invitaciones a representantes de otras disciplinas de la ciudad y de la cultura.
En el año 2012 se inició una publicación “El Prismático”, con una serie que ya lleva tres publicaciones, en las que se entrecruzan escritos de Psicoanálisis y de la cultura en la actualidad.
En este recorrido intentamos dar cuenta de la provocación al trabajo y el efecto fecundo que causó Germán, en todos nosotros y en forma singular, que nos permitió posicionarnos como practicantes del Psicoanálisis, en la política y ética del psicoanálisis. Fue su deseo, su entusiasmo y su compromiso con la formación de los analistas, el que nos puso en marcha y nos orientó siempre. Su acto marcó un antes y un después en la transmisión del Psicoanálisis en Jujuy y en cada uno de nosotros, una impronta que al igual que su Nombre Propio, perdurará en el porvenir.

lunes, 8 de abril de 2019

La historia del porvenir por Raúl Argüello

La velocidad de los acontecimientos y la precipitación de los hechos muchas veces no permiten comprender la política en cuestión en las decisiones que se toman. Considero que el interés por la historia del psicoanálisis en Jujuy y en el NOA  nos permite esclarecer la política en juego para las instituciones analíticas.
Escansiones
En este recorrido decidimos comenzar por la existencia de ATEIPI (Asociación Tucumana de Estudios e Investigación en Psicología Infantil. Fundada en Tucumán cuenta con asociados de Jujuy, entre ellos Laila Quintar que llevan adelante actividades en esta ciudad. En 1979 organiza en Tucumán las “Primeras jornadas psicoanalíticas del interior”. Es invitado German García quien sale al cruce entablando el debate en torno a si las formaciones del inconsciente dependen de la geografía. Su intervención permite comenzar a pensar en las condiciones necesarias para generar una autoridad local.
El siguiente movimiento es la disolución de ATEIPI y la fundación de la Sociedad Psicoanalítica de Jujuy. Movimiento que busca diferenciarse de la psicología y su eclecticismo, definiendo una orientación clara hacia el psicoanálisis lacaniano. Las actividades de la misma se organizan en torno al seminario A y el seminario O conducidos por José Santillan y Patricio Voco.
En 1985 se realiza en Tucuman  el “Primer Congreso de Psicoanálisis – La Actualidad del Síntoma”. A partir de entonces comienzan las actividades regulares en Jujuy organizadas en torno a G. García. Esto genera la salida de quienes antes conducían los seminarios y luego la disolución de la S.P.J. Este acto se propone disolver el efecto de nominación que se sostenía en el emblema “psicoanalítica” que hasta entonces obturaba  un trabajo institucional en torno al vacío producido por la pregunta ¿qué es un analista?
Para ello se crea  el GEA. El trabajo del mismo se articula y conecta con GEA Salta y la Asociación de psicoanálisis de Tucumán. Movimiento que luego de unos años deriva en la fundación de la Asociación de Psicoanálisis del Norte.
En 1990 el boletín NOA- NOA (órgano de difusión de las actividades de la A.P.N) reproduce una columna de G. García de la revista Babel, en ella leemos. “Practicantes de psicoanálisis de Jujuy, Salta y Tucumán después de cinco años de trabajo acaban de fundar la Asociación de Psicoanálisis del Norte, en función de plantear las garantías que convienen a las prácticas que realizan… Conferencias, cursos, seminarios publicaciones se vienen sucediendo desde hace años. El intercambio de información con otras ciudades y países es regular, como también la participación en actividades internacionales. En el último encuentro del Campo Freudiano realizado en Paris en 1990, se presentaron trabajos de Jujuy y de Tucumán”.
Basta leer los números 1 y 2 de este boletín para tener una idea del trabajo que llevaba adelante la APN y las dimensiones del proyecto.
Llegados a este punto resulta difícil dar cuenta de las razones del fracaso de este proyecto cuyo siguiente paso era la constitución de la sección NOA de la Escuela de la Orientación Lacaniana que se encontraba en vías de formación.
En este punto debe ser el psicoanálisis el que nos permita dar cuenta de la estructura libidinal en juego más allá de las anécdotas de los personajes.
Dice García en la misma columna “Es posible que la institución de psicoanálisis sea algo que conjugue… algo que entre Penia (penuria) y Poros (salida) genere un movimiento capaz de sacar a cada uno de la fascinación de su imagen y conducir al conjunto hacia a lógica del vacío, hacia la causa que nos convoca”… “Entonces los practicantes del psicoanálisis pueden entender que el atractivo que los mantiene no emana de sus personitas sino del psicoanálisis, al que deben pagar con un trabajo”. 
¿Fue esto lo que no logró sostenerse? ¿Finalmente predominaron las personitas y la fascinación de su imagen por sobre el trabajo en torno a una causa? ¿Qué incidencia tuvo la figura de Gacía tanto en la conformación del proyecto como en su fracaso? ¿Cuál fue la responsabilidad de sus miembros? ¿Pueden leerse aquí la forma libidinal de la masa freudiana organizada en torno al líder, lo que permitiría apaciguar la agresividad entre los individuos?
El porqué de la guerra
Lo que resulta evidente es que el estallido de la A.P.N. produjo todo tipo de efectos traumáticos,  la disgregación de la masa, el pánico, el retorno de las rivalidades y enfrentamientos, los bandos de leales y traidores, las conspiraciones y los boicots. Algunos tomaron la forma de nuevos  grupos  y  otros heridos en su narcisismo y desencantados de la política han optado por retirarse a la comodidad de sus consultorios.
Los vientos de guerra cada tanto cobran fuerza y hasta ahora mantienen la calma gracias a un ejercicio de ignorancia/indiferencia mutua donde se hace como si el otro no existiera. 
El siguiente proyecto que intentó dar forma a una comunidad de trabajo entre las provincias bajo la forma del Instituto Oscar Masotta también fracasó dando lugar nuevamente a escisiones, enfrentamientos y finalmente a la consolidación de “un muro”.
Las razones estas diferencias irreconciliables  no siempre son fáciles de explicitar y muchas veces se plantean en términos de gusto, simpatías, antipatías o amistad y muchas más veces se refieren a la relación que cada uno de ellos mantuvo con G. García.
¿De que se tratan estas relaciones? Solo cada uno podría dar cuenta de la incidencia que tuvo en lo más íntimo de su deseo, ese deseo decidido por el psicoanálisis.
Sin embargo el avance de la política necesita de la formalización de sus razones y la adhesión a un nombre no es garantía de un deseo que esté a la altura.
Entre la causa y el ideal
En una historia del psicoanálisis los nombres resultan ineludibles, a partir de ellos podemos hacer un trazado de la causa freudiana y sus batallas. Si bien Freud abrió la vía del psicoanálisis y dedico su vida a mantenerlo a salvo de los que podrían desviarlo (Adler, Jung, los médicos, la Universidad, el Estado) la tarea de Lacan fue salvar al psicoanálisis que para ese entonces había sido digerido, aliviado y desvirtuado. La institución que Freud había creado para mantenerlo vivo se había convertido en una iglesia donde se repetían los rituales para que los psicoanalistas se reconocieran entre sí. Lacan tampoco estuvo a salvo de sus discípulos y sabemos del trabajo de J.A. Miller al respecto.
Si el deseo del analista es el de obtener la máxima diferencia entre  el objeto y el ideal es porque la tendencia será siempre a unirlos. ¿Es entonces el destino de quienes supieron mantener viva esa causa, convertirse en mártires a los que se alaba e idealiza?
¿Será este el destino de la causa que legó García a los largo de años de transmisión del psicoanálisis?
Espero que su claridad no encandile y que tomemos mejor por la vía de la dificultad. Propongo que podamos hacer de su obra un camino a transitar por sus referencias y alusiones. Pensar que lo esencial el mismo prefirió no decirlo y que debe aún ser extraído.
Identificación o causa parece ser la disyuntiva de la institución analítica dependiendo de esta su futuro.


domingo, 7 de abril de 2019

Los lugares y sus particularidades por Ana María Grellet

Cuando me propuse este escrito la musa inspiradora fue el cambio que tiene que ver con ir de una provincia a otra y los encuentros con el Psicoanálisis y particularmente con las instituciones que lo sostienen
Conocí instituciones y allí mi interés marcado cuando al dejar una institución( no psicoanalítica) fue en el ámbito de la enseñanza de Marta Gerez me vi seducida a seguir su enseñanza. Paralelamente años después invitada por el grupo de Tucumán asistí (Asociación) a escuchar un par de veces a Germán, no era el momento (mi momento) de sumarme a un grupo de gente valiosa y muy teñida de transferencia con el psicoanálisis. Es por ello puedo marcar la diferencia abismal cuando en el 92 me sume a todas las actividades del grupo en Jujuy y me di con un Germán cuyos modos más atenuados pero no tanto invitaban y promovía al trabajo y hacer política por y para la institución generando, invitando y provocando a hacer que el psicoanálisis en la ciudad tenga una presencia. El, hacia maniobras para un norte comprometido y trabajando con las singularidades de cada provincia, de eso sabía mucho ..
Tengo en mis manos la revista Mediodicho numero 30 donde se habla de la utilidad social del psicoanálisis y el psicoanálisis en las nuevas instituciones. Pone el acento en todo lo que venimos haciendo en estos años trabajando desde la Biblioteca, en algún momentos y en paralelo con los centros Oscar Masotta y con cada evento donde nos ponemos a trabajar sin perder de vista que esto es una política del acercamiento de la trasmisión cabal y de la forma en que hacemos algo en la ciudad con otros discursos.
Pero no podemos eludir algo que ya está dicho por Lacan cuando lo que fisura el avance de las políticas esta por detrás con insistencia el Estadio del Espejo. La algarabía de sentirnos Especialistas o manejar a raudales
conceptos que solo toman vida en la clínica y que para trasmitirlos solo hace falta entenderlos.
Esa capacidad tenia Germán, lograba hacernos pasear por los primeros los últimos los del medio (me refiero textos seminarios) pero el tenia el objetivo que al ABC de la clínica la encontramos solo cuando en el contacto, dispositivo y en la formación del analista hay una pata de sostén para una práctica ética. ( el análisis del analista)
De igual modo ese Germán mas atenuado también estuvo cerca y mis compañeros de Jujuy supieron manejar esa bienvenida( al llegar a Jujuy), lo que permitió no quedar en el umbral o salir corriendo. Seguramente jamás dije tan vehemente que la trasmisión es fundamental, tal vez mis amigos y compañeros Jujeños , de 28 años en la provincia aun no lo saben o a medias que el psicoanálisis salva ( digo me ha salvado). Es por ello que una vez que los practicantes atravesamos nuestro análisis podemos reconocer, fue lo que tuvo la impronta de reconocer en esta práctica ese punto de crear un sentido a partir de ello.
Miller en su presentación de la nombrada revista dice:”cuando uno se cree experto, cuando funda su posición en la cura en la experiencia, sobre la calidad del experto que se ha adquirido , lo que se produce o se recibe o lo que se llega a percibir es conforme a eso, no instalar el aburrimiento , el experto esta siempre llevado a instalar autómatas y a intentar volverse el mismo un autómata, mientras que el inexperto para quien todo es nuevo , es más sensible a lo singular , a riesgo de hacer sonreír de manera condescendiente al experto que ya vio eso y que sabe que como lo dice Lacan , se le pasara “
Esa impronta tenia Germán aun con su erudición jamás se ponía en ese lugar ya que era imposible no sentir que cuando tomaba la palabra, todo tenia matiz de entusiasmo, lejos del aburrimiento y sin parar de dar ejemplos divertidos y sólidos haciendo de su clínica una aventura maravillosa.
Atributos destacables. Sin embargo no puedo dejar de mencionar en esta ocasión a Luis Seiffe amigo y colega generoso con un compromiso destacable a quien recurría muy a menudo y siempre dispuesto a darte horizontes de investigación claros. Solo a modo de cierre, sabemos la singularidad de cada practicante o analista, sus modos irrepetibles y únicos, la identificación (no al analista y hacer caer las otras) nuestros desafíos a trabajar, con cada caso se hace presente. Uno sostiene con lo propio y lo más singularísimo” un modo de hacer”. De saber hacer…


Ana Maria Grellet

Tal vez la risa - Historia de un momento por Mabel Sánchez

Tal vez la risa se amalgamará entonces con la sabiduría y no habrá más que Gaya Ciencia. Federico Nietzsche (1882)1
La banda de Moebius2 es una superficie con una sola cara y un solo borde. Fue descubierta por los matemáticos alemanes August Ferdinand Moebius y Johann Benedict Listing (cada uno por su lado) en 1858. Consiste en una banda o cinta unida por sus extremos, previo giro en uno de ellos. Se produce así, un objeto en donde la cara externa y la interna aparecen en continuidad en una línea sin fin. También conocido como el Ocho Interior, en el que el derecho se une con el reverso, representado la relación del inconsciente con el discurso consciente. El inconsciente está del reverso pero puede surgir en lo consciente en cualquier punto del discurso. De esta manera, no es como siempre se plantea, una relación de oposición interior-exterior, sino una relación de continuidad. Si se coloreara la superficie de una cinta de Moebius, empezando por la cara “exterior”, al final quedaría coloreada toda la cinta; esto muestra que sólo posee una cara, y no tiene sentido hablar de cara interior y cara exterior. Por su parte, el borde se puede comprobar recorriéndolo con un dedo: así se verá que se vuelve al punto de partida tras haberlo recorrido todo. La banda de Moebius es una de las figuras más estudiadas por Lacan dentro de su topología. Ilustra el modo en que el psicoanálisis problematiza oposiciones binarias como interno/extemo, amor/odio, significante/significado, verdad/apariencia. Los términos de estas oposiciones suelen ser presentados como radicalmente distintos, pero Lacan prefiere entenderlos en función de la topología de la banda de Moebius así, los términos opuestos no son vistos como discretos (separados) sino como continuos.
Lo contextualizado es solo a los efectos de dar cuenta del momento en que una tira de papel de diario unida en sus extremos, previo haber sido girada, me fue presentada. A la pregunta ¿qué es esto? Contesté -una cinta de papel-. Por los cambios de color que noté en el rostro de quien preguntaba, más el silencio que lo acompañaba, calculé que la respuesta no había sido la correcta y por lo tanto grande fue mi temor a la respuesta, dado que se jugaba la posibilidad de ingresar a la guardia, que por disposición curricular debíamos cumplimentar en la práctica de la carrera de medicina. Vaya a saber cuál era mi “agalma” ya que no obstante ese yerro, fui aceptada. Por supuesto esto puedo decirlo retroactivamente, respecto a lo que, vueltas dadas de por medio, aprehendí de las implicancias de la Banda de Moebius.
Julio Leites, psicoanalista, médico psiquiatra era quien había proferido la pregunta. Es el que ofició de vía para estudiar la obra de Freud y conocer, en ese entonces el primer seminario de Lacan. Además de favorecer la integración a un grupo de profesionales que, en ese instante mismo que asistía a la reunión a la cual había sido invitada, vaya a saber lo que habían sostenido como institución hasta ese instante, la estaban
disolviendo y allí, en boca de quien luego lo conocí -Manuel Martínez Novillo-, escuché algo así como: Este problema demuestra solo tener una solución “soluttion”, es la dis (digo) la digosolución, la disolución. En ese momento me pregunté ¿Cómo integrarse a algo que se disuelve? Así es como me dejé llevar por la corriente de lo que no entendía a la manera de la Patafísica (lo cual localicé años después por referencia de Germán García)3. Lo que Manuel citaba era la Carta de Disolución del 5 de enero de 1980 de la Escuela creada por Lacan en 1964. Disolución y nueva constitución. Si se pasó de Asociación a Sociedad o la inversa no me es posible situar. Un cambio de nombre, de denominación hubo. Sea una u otra allí decidí continuar asistiendo, decidí ahogarme en el psicoanálisis.
Luis Seiffe fue el que prestó su presencia. Durante ese período de análisis decidí dedicarme al psicoanálisis. Pasaje de la frase repetida por Julio: ¡deja de ser médico! En ocasión de las supervisiones.
En el Seminario 1 Lacan profería lo siguiente: Me dirijo aquí a quienes forman parte del grupo de psicoanalistas que representamos. Quisiera que captaran que si éste está constituido como tal, con carácter de grupo autónomo, lo está en función de una tarea que implica para cada uno de nosotros nada menos que el porvenir: el sentido de todo lo que hacemos y tendremos que hacer durante el resto de nuestra existencia. Si no vienen aquí a fin de cuestionar toda su actividad, no veo por qué están ustedes aquí ¿Por qué permanecer ligados a nosotros, en lugar de asociarse a una forma cualquiera de burocracia, quienes no sintiesen el sentido de nuestra tarea? (Seminario I 1954-1954, pág. 20).
Con otras palabras, pero en el mismo sentido, su voz resonando, empujando, causando, despertando, cuestionando, en la esquina de las calles Crisóstomo Álvarez y 9 de Julio en la ciudad de San Miguel de Tucumán en un amanecer de los años 80, Germán García subido a la plataforma destinada a los que dirigían el tránsito arengaba a los presentes a enviar representantes al Encuentro Internacional del Campo Freudiano en París.
Plantado en esa esquina, en ese amanecer, en lo que escuchaba de lo que se decidía, era sin vuelta. Cómete tu das sein.
Y es así como, bordeando la banda, cada que vez que se retorna al mismo lugar, de una forma diferente se historiza en el presente lo vivido en el pasado resignificándolo, reescribiendo la historia de los que nos causa.
A la cita primera Tal vez la risa se amalgamará entonces con la sabiduría y no habrá más que Gaya Ciencia agrego lo escrito antes de aquélla: Para reírse de sí mismo, como conviene reír.
Así es como, apelando a la zoología psicoanalítica, la más de las veces hormiga camino sobre una banda de Moebius según el grabado de Escher, y también abeja trabajando en el enjambre en pro de la producción de algún saber, sin dejar de plantear “la cuestión murciélago” a veces pájaro, a veces ratón, para “orientarse en esta oscuridad”.4
Mabel Sánchez-Marzo 2019.
 1- Lacan J. televisión. Cap. IV. “Lo opuesto de la tristeza, el gay saber, el cual es una virtud. Una virtud no absuelve a nadie del pecado-original como todoss saben-. La virtud de manifestar en qué consiste, que designo como gay saber, es su ejemplo: no se trata de comprender, de mordiscar en el sentido, sino de rasurarlo lo más que se pueda sin que haga liga para esta virtud, gozando del descifraje, lo que implica que el gay saber no produzca al final más que la caída, el retorno al pecado”.  El contexto en que aparece la frase es la discusión sobre los afectos que ocupa el capítulo IV de Televisión. Lacan acaba de referirse a la tristeza y a la virtud opuesta a este pecado, la gaya ciencia (le gay sçavoir) que define como un gozar del desciframiento. Dice entonces que "el sujeto siempre es feliz" (heureux) e incluso que ésa es su definición, ya que "no le debe nada sino a la hora" (l'heur), es decir, a la fortuna; tout heur lui est bon, "toda hora le es buena". Precisa luego, un poco más adelante, que "su dependencia de la estructura" es lo que "reduce" al sujeto a ser feliz.
 2 - En el Seminario X de La Angustia, en la clase del 30 de enero de 1963 (página 150 de la edición Paidos) Lacan refiere al "insecto que se pasea por la superficie de la banda de Moebius". Las ediciones oficiales de Seuil y Paidos han seleccionado ese fragmento del seminario para sus contratapas e ilustrado sus tapas con el conocido grabado de Escher de las hormigas caminando sobre una banda de Moebius, realizado a partir de tres planchas de madera, en rojo, negro y gris-verde (45 x 20 cm). Hay otras referencias, aún más específicas en cuanto al "insecto", ya que Lacan menciona una hormiga caminando sobre la banda de Moebius, en la sesión del 9 de enero (la de la invención del objeto a)
3 -   La patafísica es un movimiento cultural francés de la segunda mitad del siglo XX vinculado al surrealismo. El nombre proviene de la obra Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico, de Alfred Jarry. A raíz de su lectura, algunos admiradores empezaron a practicar una ciencia paródica llamada patafísica, dedicada «al estudio de las soluciones imaginarias y las leyes que regulan las excepciones». La patafísica1 se basa en el principio de la unidad de los opuestos, y se vuelve un medio de descripción de un universo complementario, constituido por excepciones. En el universo de Alfred Jarry todo es anormalidad, donde la regla es la excepción de la excepción. La regla es lo extraordinario, y eso explica y justifica la existencia de la anormalidad. Wikipedia.org- Las costumbres de los ahogados Hemos tenido la ocasión de establecer algunas relaciones bastante íntimas con esos interesantes borrachos perdidos del acuatismo. Según nuestras observaciones, un ahogado no es un hombre muerto por sumersión, pese a que así tiende a acreditarlo la opinión común: es un ser aparte, con hábitos especiales y que se adaptaría, creemos, de maravilla en su medio si se quisiese dejarlo habitar allí un tiempo conveniente. Es notable que se conserven mejor en el agua que al aire libre. Sus costumbres son extravagantes y –aunque les guste juguetear en el mismo elemento que los peces– diametralmente opuestas, si osamos decirlo así, a las de éstos; en efecto, mientras que los peces, como se sabe, viajan sólo remontando la corriente, es decir, en el sentido que ejercita mejor a su energía, las víctimas de la funesta pasión del acuatismo se abandonan a la corriente del agua como habiendo perdido todo empuje, en una perezosa indolencia. No revelan su actividad más que por movimientos de cabeza, reverencias, zalemas, semivolteretas y otros gestos corteses a los que tienen afición cuando salen a recibir a hombres terrenos. Estas demostraciones no tienen, a nuestro parecer, ningún alcance sociológico; no hay más que ver en ellas el hipo inconsciente del borracho o el juego de un animal. El ahogado señala su presencia como la anguila, por la aparición de burbujas en la superficie del agua. Se los captura, lo mismo que a las anguilas, con el arpón; es menos ventajoso tender con esa intención líneas de fondo.
4 -  García G. El Murciélago Para orientarse en esta oscuridad. Anáfora Editora. 1990.

El porvenir es la historia por Susana Pihuela


En nuestras Jornadas, de la Biblioteca Analítica de Jujuy, estamos convocados a trabajar bajo el título “La historia porvenir del psicoanálisis en el NOA”. La historia porvenir, que es un tiempo futuro, esta anudada a la historia pasada y presente del psicoanálisis en Jujuy y en el NOA. Historia de fundaciones y disoluciones de distintas Instituciones psicoanalíticas, de encuentros fallidos y de nuevos encuentros logrados que dieron lugar a la creación de la Fundación Freudiana y desde la misma surge la Biblioteca Analítica de Jujuy el 13 de septiembre de 1994 orientando su trabajo en la transmisión del psicoanálisis y en la relación con otros discursos. Testifica ello que muchos de sus fundadores eran (los que ya no están) y son gente de la cultura de la ciudad. Siendo asesor de la misma desde su inicio German García. Institución en la cual seguimos trabajando, con una transferencia de trabajo que atravesó años, en donde distintas generaciones fueron ingresando y actualmente podemos decir que hay ya tres generaciones trabajando.
Hablamos del porvenir el cual hay que ir haciendo, no es previsible, no es algo ganado, es trabajo por delante. Freud reflexionando sobre el tema planteaba que el porvenir del psicoanálisis dependía: de nuestra formación, de profundizar en nuestros estudios, de nuestra propia experiencia analítica, del trabajo de investigación, teniendo en cuenta además las características de nuestra época, ya que el psicoanálisis está inmerso en la trama cultural. Como así también plantea el tema de la autoridad. Al respecto he tomado distintos fragmentos de diferentes cursos de G. García. He tomados fragmentos específicos donde hace referencia a temas puntuales de interés fundamental para pensar y trabajar dentro de las Instituciones psicoanalíticas. En su libro D’escolar, se pregunta ¿Dónde fundar la autoridad analítica? Preocupación constante de Freud y de Lacan dos historias distintas. “La autoridad de cada uno se hace legible y visible en sus actos y la autoridad de la comunidad analítica se define dentro de la Institución por el trabajo de intensión y además de no permitir y poner en cuestión cuando aparecen muchos “yo” que fundan su existencia sobre la inexistencia de los otros y el trabajo hacia afuera por hacer valer el discurso analítico. “La autoridad es un sujeto autorizado por otros autorizantes, en un ámbito determinado. Todo lo que favorezca a este ámbito tiene que ser promovido. Generar autoridad es generar el ámbito mismo donde uno es autorizado, porque si la pelea entre psicoanalistas desautoriza al psicoanálisis, cualquier triunfo de cualquiera no sirve de nada”. Entendiendo por ello que requiere de nosotros un trabajo firme y decidido, saber tomar el toro por las astas cuando algo problemático para el psicoanálisis surja, poniéndola de manifiesto y ver si se las puede sacar del medio, es decir aprovechando a favor del psicoanálisis las circunstancias que nos toquen, ya que la sociedad, como dice Freud “no va a apresurarse a concedernos autoridad”. Respecto a la “Formación” dice: “es la formación de unos con otros. Nosotros podríamos decir una formación pública en el sentido que nos juntamos aquí para formarnos y para formar a terceros. ¿Cómo se forma un analista? Analizándose, pero todos sabemos que solo analizándose no se forma un analista. Entonces ¿no hay que analizarse? Todos sabemos que si no hay análisis tampoco hay formación del analista. El problema es didáctico porque no podemos decir que el tema es enseñanza más análisis, tampoco podemos decir que el análisis es enseñanza porque cuando
queremos tomarlo como enseñanza se vuelve análisis y cuando queremos tomarlo como análisis se vuelve enseñanza, también ocurre esto con la enseñanza que se vuelve análisis en un punto o el análisis se vuelve enseñanza en otro punto”. De modo que enseñanza y análisis están anudados no hay uno sin el otro, hay una alimentación mutua y permanente. Es un punto fundamental, porque no todos se analizan y son temas a tratar dentro de las Instituciones analíticas.
En relación al grupo plantea:” El deseo de ser implica que hay que tener realmente un deseo decidido de ser algo. Cuando se tiene un grupo como el nuestro el deseo de ser de los que son no es del todo decidido y además los otros no quieren que estos sean, se produce lo que se llama CRISIS DE AUTORIDAD, quiere decir que cualquier decisión que tome una autoridad va a ser protestada, se vive en estado de deliberación permanente, no se respetan las propias reglas de juego. Entonces lo primero que hay que imponer en un grupo es el respeto reciproco de uno por otro y la aceptación de las reglas de juego. Se discute con reglas y en lugar de que la disputa sea contra alguien sea con alguien. No hay que creerse que porque alguien atiende unas cuantas veces ya se cree analista y no tiene que darle cuenta a nadie de lo que hace. Es decir que alguien que vive del saber supuesto debe pasar al saber expuesto y para pasar al saber expuesto tiene que haber unas reglas según las cuales cada uno está dispuesto a escuchar al otro, es la manera de tener continuidad y bajar las pasiones”. De modo que es muy serio el tema de pensar y que hacer con el porvenir del psicoanálisis no se reduce solo a un lugar donde se dicten cursos, se discutan casos clínicos e impulsemos la investigación. Para cuidar el porvenir tenemos que pensar que Institución queremos, como seguir llevándola adelante, no dudar en poner en cuestión todas las acciones que realizamos, poder discutir las contradicciones, constatar loe efectos del psicoanálisis dentro de la Institución y en ciudad. En relación a la ciudad G. García explicita:” Cuando pienso en la comunidad analítica inevitablemente me aparece la ciudad en que la comunidad se desarrolla, porque la comunidad está en la ciudad y la ciudad en la comunidad de múltiples manera. Y el hecho de que la comunidad está construida con palabras no puede ser ajena a la vida que esas palabras tienen en la ciudad”.
Es fundamental que el trabajo apunte en esa dirección, además de tener en cuenta el efecto general que el psicoanálisis produce no solo en el individuo, sino en lo social. Tales efectos del psicoanálisis dependerá de nosotros, que somos los responsables de la transmisión como practicantes y según como lo hagamos serán los efectos. Ya que cada acto tiene consecuencias algunas muy interesantes y a veces otras no deseadas.
Hay en el porvenir un advenimiento de lo Real que está en juego y “el analista tiene por misión hacerle frente”. De modo que el porvenir del psicoanálisis es algo que depende también de lo que ocurra con ese Real, porque el psicoanálisis constata que su discurso opera en una civilización que ha cambiado completamente; por lo que nuestras acciones deben estar orientadas a hacer un cálculo, una apuesta por el futuro del psicoanálisis; ya que el mismo no puede amoldarse a las modas porque estaríamos condenándolo. El porvenir del psicoanálisis, creo yo, dependerá de la capacidad que los practicante de psicoanálisis tengamos para resistir la tentación de adaptarnos en forma resignada a las condiciones de la época, tratando de proteger la existencia del mismo.
Tenemos una brújula para orientarnos: la de Freud- Lacan y la de German García que no nos permitía dormirnos y si lo hacíamos nos despertaba siempre. Brújula que llego al norte argentino y a partir de ese momento nadie duda que hay un antes y después de su llegada a la Argentina y al NOA. Recuerdo un titular del diario Pagina 12 haciéndole una entrevista: “German García llegando y con el mazo dando”. No sé si era un mazo, si era una posicion clara y contundente de lo que era para él, el psicoanálisis y lo que se esperaba de un psicoanalista. Siempre con un estilo de despertar al otro, impulsando a crear, a inventar permanentemente, a no dormirse. Su enseñanza con ese saber alegre siempre iba al hueso de la experiencia analítica. Un hombre con un deseo decidido y que justamente por ello tal vez algunas personas podían intimidarse, pero ese deseo impulsaba, generaba trabajo en nosotros. Enseñanza donde las referencias bibliográficas eran bastas: filosofía, lingüística, literatura, lógica, y psicoanalíticas por supuesto. Siempre entusiasta, proponiendo y nunca en una posicion infatuada. Aquí en el norte su enseñanza marco definitivamente una nueva etapa. Particularmente podría decir que aprendimos a estudiar psicoanálisis y a practicar el mismo de otra manera absolutamente diferente y radical. Su enseñanza tuvo consecuencias. Comenzamos a trabajar y enseñar dentro de las Instituciones psicoanalíticas, a presentar casos clínicos que dieron lugar a conversaciones clínicas importantes, a realizar una red de trabajo con colegas del noroeste (Jujuy-Tucumán-Salta) y a viajar por el NOA y a Bs. As a distintas actividades de psicoanálisis.
Recuerdo una oportunidad que describe, para mí, lo que German García provocaba y lo que emanaba: después de una jornada de trabajo en la ciudad de Salta muy intensa donde nos reunimos las tres provincias del NOA al final y despidiéndonos, salí con un sentimiento de alegría y deseos de seguir estudiando y exprese: Fue una fiesta del psicoanálisis. Mis colegas de Jujuy asintieron. Todos teníamos el mismo entusiasmo. En otro momento, y esto tiene que ver con la faceta tierna, afectuosa que German García. Siempre se lo consideraba un hombre duro, que confrontaba, implacable. Lo era pero también era afectuoso, con gestos tiernos y los demostraba. En otro momento, estábamos en un restaurante cenando y alguien comento que era mi cumpleaños, yo me encontraba sentada cerca de él y me pregunto ¿festejas? A lo que respondí que no con un gesto, inmediatamente llamo al mozo y pidió champagne y propuso un brindis. Su dureza, su seriedad, su enseñanza rigurosa y alegre porque siempre estaba matizada con chistes y su afectividad, presenta lo que era German García.
Su brújula esta. Porque la vida de un sujeto no termina necesariamente con el final de su vida orgánica, gracias al lenguaje podemos hacer presente al sujeto más allá del final de su vida. Por eso German García hoy puede estar aquí. Susana Pihuela
Bibliografía: Freud, Sigmund, El porvenir de la terapia psicoanalítica. Tomo II. Ed. Biblioteca Nueva
-García, El torno a las identificaciones, claves para la clínica. Ed. OtiumEdiciones
García, D’escolar Ed. Atuel- Anáfora
García, Formación, Clínica y Ética. Ed. Anáfora